Un prestigiado intelectual argentino es entrevistado por el Portal: MARCOS ANÍBAL ROUGÈS

Marcos Aníbal Rougès

Explica interesantes y apasionantes episodios de la historia Argentina, con amplitud de detalles

Nuestro entrevistado es un pensador que se autodefine como Conservador y Liberal, y lo que podrá verse en su conversación con el Portal ratifica plenamente tal definición, así como también muestra su alto nivel intelectual.

Sus libros “Las vendas de nuestra falsa Themis” y “Descubriendo a Themis” figuran entre los más descargados entre las obras de no ficción de la Argentina, con más de 40.000 descargas entre ambos.

MARCOS ANÍBAL ROUGÈS tuvo y tiene una profusa actuación como Abogado, habiéndose destacado en Derecho Constitucional, y como Asesor Jurídico.

Es parte de familias tradicionales de la Argentina, con apellidos ilustres de nuestra historia. Sería muy extenso, para una entrevista periodística, relatar tan intenso y extenso listado de datos que componen sus antecedentes personales y profesionales, pese a su juventud.

Seguidamente se expone el resultado de la entrevista que le realizó ENFOQUES POSITIVOS:

Tanto hemos escuchado de la grandeza que tuvo la Argentina hasta las primeras décadas del Siglo pasado, que hoy nos preguntamos qué fue lo que hizo perder esa maravillosa Nación, cuáles ideologías, si las hubo, figuras, tendencias, ejemplos …

“Argentina efectivamente fue una tierra de promisión en los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo XX, a un nivel que cuesta imaginar ahora. De hecho, esta época ha sido sucesivamente deformada o lisa y llanamente ocultada por los gobiernos posteriores, porque no tendrían argumentos para sostener los suyos propios, incomparablemente inferiores. O dicen que existían unos pocos patrones explotadores, y una legión de pobres, que aparentemente venían de todo el mundo ansiosos de hacerse explotar, o sencillamente niegan el fenómeno. Creo que la mejor forma de hacerse una idea de lo que fue ese período es, como sugería Jorge Luis Borges, leyendo y tratando de imaginar cada pintura que sugiere el “Canto a la Argentina” de Rubén Darío. Para simplificar, llamaré a ese período como el de “la Argentina Conservadora”, porque ése era el nombre que de hecho adoptaban sus dirigentes.

Yendo a la pregunta en sí, la decadencia desde ese entonces deriva de la confluencia de varios factores, entre los cuales creo que merece ser estudiada en profundidad la influencia de los Estados Unidos, y en especial del Partido Demócrata representado entonces por Thomas Woodrow Wilson. Hans-Hermann Hoppe, analizando la Primera Guerra Mundial expone que comenzó como una disputa territorial clásica, pero con la entrada de los Estados Unidos en la guerra en Abril de 1917, adquirió una nueva dimensión ideológica, como una lucha de Wilson contra las monarquías y aristocracias europeas, y por eso se convirtió en una guerra mundial.

A tal punto fue eficaz este planteo, que en 1914 sólo había en Europa tres repúblicas -Francia, Suiza y Portugal- y cuatro años más tarde prácticamente no quedaban monarquías. Los Romanov, los Hohenzollern y los Habsburgos abdicaron o renunciaron y los Estados sucesores de los Imperios derrotados, salvo Yugoslavia, adoptaron constituciones republicanas y democráticas. Igual suerte tuvieron las monarquías de Turquía y Grecia, y en donde subsistió, como Gran Bretaña, Italia, España, Bélgica, Holanda y los países escandinavos, las élites pasaron por un proceso de pérdida de poder efectivo. No es casual que en esta época Ortega y Gasset hable de “La rebelión de las masas”. Se produjo un rechazo a las élites por el mero hecho de ser élites.

La Argentina conservadora, sin darse cuenta, fue una parte marginal de ese proceso de supresión de las élites. Entiendo que eso ocurrió no porque hubiera una conspiración internacional en tal sentido ni nada por el estilo, sino porque hubo un cambio prematuro de paradigmas, sin que los sucesores demostrasen estar más capacitados para gobernar que los antecesores”.

Es cierto que se ha manifestado desde hace muchos años y en buena parte del mundo, una especie de degradación cultural, la que hoy muestra aspectos lamentables. Pero ha sido aquí en la Argentina, y aún por sobre otros países de la región, donde más se ha percibido la misma. ¿Está de acuerdo con esta apreciación?:

“La degradación cultural es parte del mismo fenómeno. Aquí deberé referirme a Ortega y Gasset y aclarar que él no habla de “masas” en un sentido clasista ni mucho menos, sino en un sentido meritocrático. El “Hombre masa” es para él quien se sabe mediocre, y se siente cómodo en su mediocridad. Puede ser una persona cargada de condiciones o no, y puede tener una cuna alta o baja. Pero no siente desesperación por la excelencia sino confort en la mediocridad. “Hombre excelente” es quien, con condiciones o no, de cuna alta o baja, busca su propia superación. Dice este autor que “La división de la sociedad en masas y minorías excelentes no es, por lo tanto, una división en clases sociales, sino en clases de hombres, y no puede coincidir con la jerarquización en clases superiores e inferiores … en la vida intelectual, que por su misma esencia requiere y supone la calificación, se advierte el progresivo triunfo de los seudointelectuales incualificados, incalificables y descalificados por su propia contextura”

Ortega y Gasset expresa con justeza que en el siglo XVIII ciertas minorías esclarecidas descubrieron que todo individuo humano, por el mero hecho de nacer, y sin necesidad de calificación especial alguna, posee ciertos derechos políticos fundamentales, los llamados derechos del hombre y del ciudadano. Durante el siglo XIX la gente iba entusiasmándose con la idea de esos derechos como de un ideal por el cual valía la pena matar y morir, pero no los sentía como algo dado, no los ejercitaba ni hacía valer. La gente se sentía soberana, pero no lo creía y delegaba su soberanía en las élites, fueran los caudillos federales o los líderes unitarios, los monarcas o los revolucionarios. No existía una participación directa del hombre masa (el mediocre) en la contienda.

En cambio en el siglo XX la soberanía del pueblo pasó de ser un ideal jurídico a ser un estado psicológico constitutivo del hombre medio. Y cuando un ideal se hace realidad, deja de ser ideal. El ideal buscaba que los hombres adquirieran conciencia de señorío y dignidad y pudieran estudiar y superarse, para convertirse en parte de una élite sumamente abierta al mérito. Pero la realidad fue que una vez alcanzado el ideal igualitarista, cualquiera pasó a considerarse capacitado para cualquier misión sin necesidad de esforzarse, estudiar o ser idóneo para ella. Una vez tendido el puente, que no pretendió ser a la mediocridad sino por el contrario al hombre excelente con pocas oportunidades, la marea humana lo convirtió en un camino. Y los que no podían pasar por el puente, pasaron por el río, pisando las cabezas de otros pretensores menos afortunados. El tango Cambalache, también de esa época, habla de que da lo mismo un burro que un gran profesor. ¿No es claro que estaba vislumbrando ya esta inesperada consecuencia del despertar de la auto conciencia política de la gente?

Aclaro una vez más: No estoy hablando de élites familiares, ni de posición social, ni de riqueza, sino de su actitud ante la vida. Como ejemplo, el último Presidente Conservador, Victorino de la Plaza, en su niñez vendió diarios, dulces, jabones y empanadas preparados por su madre, y por sus propios méritos se convirtió en parte fundamental de la élite gobernante, hasta llegar a ser su Presidente. Luego se perdió el norte de la excelencia, y el ímpetu de la auto superación como vía de crecimiento personal y camino al éxito, sustituidos por el histrionismo y la empatía con sus seguidores, aún apelando a sus más bajos instintos como la codicia, el resentimiento, y aún el miedo”.

En tren de intentar una reversión de la tendencia aludida, deberíamos preguntarnos por dónde comenzar. Estamos como cuando una casa se derrumba. ¿Por los techos, los pisos, las paredes …?. Habría que modificar todo lo que ya sabemos no sirve, y eso es mucho …

“Es obviamente una pregunta muy difícil. Pero la respuesta debe ir por un cambio de actitud frente al mérito en todos los niveles, desde la escuela primaria hasta en la designación de los funcionarios y de los candidatos partidarios. Argentina está desde hace ya un siglo deficientemente gobernada, porque sus gobernantes, al margen de sus intenciones, en muchos casos no están capacitados para ello. En la vida privada uno lo ve con claridad: Si alguien tiene un tumor cerebral, lo que le interesa evaluar son los antecedentes, conocimiento, experiencia, etcétera, de quien lo va a operar, mucho más que el método de selección. O mejor dicho: El método de selección será justamente en función de esos antecedentes, conocimiento y experiencia, más que por la simpatía o antipatía del cirujano.

Actualmente en los colegios se ve con malos ojos hasta el mero hecho de poner notas a los alumnos y se privilegia la popularidad sobre el esfuerzo individual. A los “tragas” se los incita a dejar de serlo, a vivir la vida, a divertirse, etcétera, en lugar de entender que cada persona tiene su propia forma de realización personal, que en algunos casos puede ser justamente adquiriendo cada vez mayor caudal de conocimientos útiles. Por un inadmisible paternalismo se enerva la búsqueda de la excelencia, lo que no ocurre en el caso contrario. Hay un capítulo de Los Simpson en que dejan a Maggie en una guardería en donde se exalta permanentemente la mediocridad. Si bien el capítulo se basa en una novela de Ayn Rand, escritora que en otros aspectos no es santa de mi devoción, en este tema solamente retrata lo que aparentemente, a juzgar por la caricatura, es una constante en los sistemas educativos de todo el mundo.

Evidentemente la igualación resulta beneficiosa y cómoda para la gran mayoría de la gente, pero es perjudicial para la Sociedad en su conjunto. Un ejemplo lo aclarará: Supongamos que el nivel de cultura y educación de los alumnos de un colegio sea equivalente a un 6 (seis), y se decida prescindir de las notas, para efectuar una evaluación global del nivel de conocimientos del curso. A todos los alumnos que estén por abajo de ese nivel, el igualitarismo les resultará beneficioso, ya que su “nota” se incrementará con el igualitarismo, gracias al esfuerzo de los mejores. Y a los que están por encima de ese nivel, también les resultará cómodo el sistema, ya que pensarán que con menor esfuerzo ya podrán alcanzar el nivel de conocimientos promedio. Pero los promedios derivan de tomar también el rendimiento de los que superan el promedio. Si los mejores bajan su nivel hasta un 6 (seis), el promedio de todos desciende quizá hasta cuatro.

Pienso, quizá con algún optimismo, que el proceso de curación ya ha comenzado. La gente, bien o mal, está votando más a conciencia y con criterios meritocráticos antes ausentes. Macri triunfó en gran medida porque hizo una buena gestión como Presidente de Boca Juniors, y según tengo entendido, también al frente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Massa aglutinó al peronismo porque según tengo entendido, hizo también una buena gestión en Tigre. La gente se está cansando de la corrupción y del autoritarismo estatal. Aníbal Fernández perdió las elecciones frente a una entonces desconocida María Eugenia Vidal por los incesantes rumores de que supuestamente era “La morsa” de las declaraciones policiales. Las críticas de “Cristina Chorra” o “Macri Gato” en el fondo tienen un sustrato común, que es buscar la repulsa general contra la corrupción real o supuesta de los denostados”.

¿Tal vez uno de los puntos más urgentes sería hacerle comprender a la ciudadanía el valor que representa estar apegados a la ley?. ¿O sería otra, la cuestión más apremiante?:

“Esto merece una introducción. Dice José Ignacio García Hamilton en su obra “El autoritarismo y la Improductividad” que en Las Indias alcanzó dimensiones colosales el antiguo aforismo español resumido en la frase “Se acata pero no se cumple”. Pero eso tenía su cierto sentido, ya que las disposiciones de los Reyes de España eran dictadas a miles de kilómetros y desconociendo la realidad local. Entonces, sin querer desobedecerlas, las autoridades locales echaban un piadoso manto de olvido sobre los dictados reales.

El apego a la Ley es fundamental, pero necesita cumplir un requisito previo que desgraciadamente en Argentina muchas veces falta: Que las leyes sean pocas, razonables, e imponiendo la menor cantidad de límites posibles a la libertad. Aquí lo que debe acatarse a rajatablas, y no se hace, es la Constitución Nacional. La malhadada fórmula del art. 14, “…conforme las leyes que reglamenten su ejercicio…” se ha convertido en un caballito de batalla para la violación de la Constitución. Como ejemplo, podemos poner el derecho de Trabajar y ejercer toda industria lícita”. Para instalar una fábrica de lo que fuere, no se debería tomar otra consideración diferente a que lo que se busca no es ilícito. No se debería necesitar un sinnúmero de trámites burocráticos para instalar una industria, sino que se deberían permitir sin restricciones. Igualmente, y ya que los extranjeros gozan de los mismos derechos que los nacionales, todas las trabas a la radicación de capitales extranjeros deberían ser eliminadas. Y para qué hablar de las leyes impositivas…

Una vez que se suprima la maraña de leyes que en la práctica han tergiversado el sistema económico y rentístico de la Constitución Nacional, sí tendría sentido hablar de mejorar la cultura de acatamiento a las leyes”.

¿Cómo encaramos y con qué tipo de valores, una nueva educación, que ayude al crecimiento y al desarrollo del país?: 

“Entiendo que la educación debe ser totalmente libre y que el Estado no debe intentar introducir allí más que unos pocos contenidos mínimos. Antes teníamos el debate sobre si debía obligarse a los colegios a dar clases de Educación Sexual. Ahora tenemos el debate inverso de la educación religiosa en los Colegios Privados. Pero la pregunta es si se puede prohibir a algunos padres querer que su hijo reciba educación sexual, o a otros querer que al suyo se le imparta educación religiosa respectivamente, si están en ambos casos dispuestos a pagar por ella. Entiendo que el Estado no puede invadir en la privacidad de las conciencias de las personas, obligando o prohibiendo algunos contenidos, más allá de los límites impuestos por la moral y las buenas costumbres.

No deberían existir Programas estatales, y solamente unos muy pocos y esenciales contenidos mínimos. La gran mayoría de las propuestas educativas deberían ser libres. Y si el Estado considera prioritario subsidiar la educación, debería hacerlo mediante un sistema como el propuesto por Milton Friedman en su ensayo “El papel del gobierno en la educación”, con los Vouchers educativos. Que cada padre -o según el caso, a veces inclusive el propio alumno- decida con esto qué tipo de educación considera que le resultará más útil para el propio desenvolvimiento personal. Algunas personas podrán preferir aprender Economía, otras Teatro, y otras ir a Escuelas de Fútbol.

Con relación a esto último, no es solamente una “boutade”. Algunos de nuestros más célebres deportistas tiene muy pocos estudios convencionales, porque usualmente para ser deportista de élite se debe practicar todos los días durante varias horas desde su más tierna infancia. Messi abandonó el Secundario en cuarto año ¿Quién puede decir que hubiera sido mejor para él aprender más Geografía, cuando él sabía que tenía condiciones superlativas para el fútbol?

Esa tendencia a que el Estado establezca los contenidos mínimos de la educación nace con buenas intenciones, que se reflejan ya en los libros de texto en boga durante la Argentina Conservadora, tendientes -como acota Sebrelli-, a formar una “identidad nacional” que permitiera adaptar a los descendientes de las enormes comunidades de inmigrantes, y hacer que todos ellos se sintieran argentinos y no extranjeros en Argentina.

Pero por desgracia la educación con contenidos pre-impuestos conlleva siempre la tentación de un abuso estatal para introducir de contrabando técnicas de lavado de cerebro en beneficio de sus propios valores cuando no de su propio partido. No solamente los libros tipo “Mamá me mima, Evita me ama” o las vistas en el cine de la publicidad radical de “La República Perdida”, sino en general con todo tipo de manifestaciones de filosofías de vida.

En cuanto a los Valores, creo por eso que el Estado debe ser sumamente cauteloso. Debe procurar que se acate valores muy claramente reconocidos como positivos por toda la comunidad independientemente de banderías políticas. Así, los de la disciplina y el respeto, tanto en la relación de profesores con alumnos como en la de los alumnos entre sí. Los valores del esfuerzo, la superación, y sobre todo, el valor de la autoestima, que es la base para cualquier esquema tendiente a que individualmente los miembros de una Sociedad busquen su propia realización individual, que no es sino otro nombre de la Libertad. Para que pasen de ser, en la terminología de Ortega y Gasset antes recordada, de “Hombres Masa” a “Hombres Excelentes”.

5 Comments on "Un prestigiado intelectual argentino es entrevistado por el Portal: MARCOS ANÍBAL ROUGÈS"

  1. Este invitado da respuestas muy serias y da gusto poder leerlo frente a la chabacanería que hoy inunda a los medios de comunicación

  2. Buenos los comentarios pero me hubiera gustado que mencionara en algún momento al peronismo como uno de los responsables de esas partes en las que él habla del populismo

  3. Franco Mejía | 25 septiembre, 2017 at 9:05 am |

    Todos los libros de historiadores serios a los que accedí que no fueron muchos pero rigurosamente seleccionados me han dicho que el problema central que determinó esta caída en el prestigio de la argentina y a nivel moral económico y político tiene el nombre de Perón y de sus seguidores. Y de mis recuerdos de hablar siendo muy joven con personas mayores, también de ellos rescaté esa clara idea por lo que me contaban que habían visto y vivido

  4. Martín Luis Bascary | 25 septiembre, 2017 at 10:21 pm |

    Excelente entrevista. Gracias.

  5. MUY BIEN NIVEL MUCHACHOS NO SE SALGAN DE ESTA LÍNEA LO NECESITAMOS TODOS LOS ARGENTINOS TAN EMBRUTECIDOS POR LA MALA CALIDAD DE LOS MEDIOS

Comments are closed.