“Tecnología y crecimiento económico”. Un trabajo de gran actualidad, hecho llegar al Portal por el doctor ARMANDO RIBAS

Armando Ribas

¿Por qué hoy muchos países continúan en la pobreza y el subdesarrollo?. El autor de este importante trabajo expone sus razones

ARMANDO RIBAS es un Abogado cubano muy conocido a nivel internacional por sus muchos trabajos referidos a la Economía. Es además Profesor de Filosofía Política, Periodista, Escritor e Investigador de la historia del crecimiento económico y su vinculación con la limitación del poder político, y el respeto por los derechos de las minorías en la Argentina y el mundo. Se graduó en Derecho en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, en La Habana, y en 1960 obtuvo un máster en Derecho Comparado en la Southern Methodist University, en Dallas, Texas.

Y a continuación ENFOQUES POSITIVOS presenta su trabajo titulado “Tecnología y crecimiento económico”:

“   El avance tecnológico en el mundo parece crear una nueva confusión respecto a definir causa o efecto. La pregunta pendiente es: ¿Por qué existen países desarrollados y no desarrollados? Voy a resaltar una frase de Alexis de Tocqueville que me parece trascendente: “La riqueza de las naciones depende de la libertad de sus ciudadanos y no de la fertilidad de sus tierras”.

Evidentemente cuando hablaba Tocqueville no existía el proceso tecnológico que hoy estamos viviendo, por ello me voy a permitir sustituir relativamente en su frase la tierra por la tecnología. Por tanto el problema de la riqueza a mi juicio continúa dependiendo de la libertad de los ciudadanos. Tengo la impresión que se ignora que tal como lo describiera William Bernstein en su “The Birth of Plenty” hasta hace apenas doscientos años el mundo vivía como vivía Jesucristo. ¿Cuál fue entonces la razón de ser del atraso histórico y del proceso que determinó la libertad y la riqueza por primera vez en la historia?

Cuáles fueron entonces los factores que determinaron que el mundo diera ese salto cósmico en la historia, y no obstante ello muchos países continúen en la pobreza y subdesarrollados. Y al respecto insisto que la tecnología ante el mundo de las comunicaciones está disponible y parece ignorada en los países en desarrollo. Por tanto la primera decisión que voy a tomar es que no ha sido la tecnología la determinante del progreso, sino la consecuencia del progreso en el mundo de las ideas ético políticas.

Qué tecnología podía crearse en un mundo cristiano cuando durante toda la Inquisición al que decía que la Tierra le daba la vuelta al Sol se lo consideraba hereje y consecuentemente lo quemaban. Recordemos al respecto que a Galileo Galilei por aceptar la tesis de Copérnico la Iglesia lo declaró hereje. Pero el Cardenal Belarmino le recomendó que dijera que su tesis no era que la Tierra le daba la vuelta al Sol sino tan sólo que era una teoría para comprender los movimientos de los cuerpos celestes. Aceptar esa tesis le permitió que no lo quemaran vivo sino que tan solo tuviera que mudarse y no dar más clases.

Por siglos  la guerra era el objetivo de los Estados y como al respecto Hegel señalara: “La guerra es el momento ético de la sociedad”. Y si alguna duda quedaba sobre la libertad dijo: “El estado es la divina idea tal como se manifiesta sobre la tierra”. En esos dos preceptos se basaba el Derecho Divino de los Reyes, y la perpetuidad de las guerras como escribió Montesquieu: “Los musulmanes decían que los cristianos eran los que más se mataban entre ellos”. Y tal fue lo que ocurriera durante la guerra de los treinta años (1618-1648) donde murió más de la mitad de la población de Europa.

He hecho esta historia para explicar la situación que vivía el mundo  con anterioridad al proceso que determinara el cambio histórico que creara libertad y riqueza por primera vez en la historia. Fueron las ideas ético políticas las que determinaron el sistema que cambió la historia y consecuentemente dio inicio al avance tecnológico. Hoy se tiene conciencia de la tecnología pero aparentemente se ignora el sistema que la determinara ante el avance del socialismo y el populismo.

Hoy todo parece indicar que en Occidente, que no es la civilización occidental y cristiana, existe una alternativa pendiente entre las ideas que crean riqueza y las que determinan el acceso al poder. Por ello la demagogia está presente en la supuesta lucha por reducir la pobreza como instrumento de acceso al poder y creando más pobres. Europa en el siglo XX se desarrolló gracias a haber perdido la Segunda Guerra mundial y consecuentemente la instauración por los EEUU del Plan Marshall, que determinara en última instancia la adopción del sistema que creara la libertad. Por ello la Unión Europea logró un nivel de vida elevado, pero merced al socialismo ha subido el gasto público y desde hace unos diez años Europa prácticamente no crece. Y como ya sabemos cuando el gasto público alcanza al 50% del PBI de facto se está violando el derecho de propiedad así como el derecho a la búsqueda de la felicidad.

Y voy a insistir en las ideas que cambiaron al mundo y que surgieron de Locke cuando percatado de la naturaleza humana -los monarcas también son hombres- propuso la necesidad de la limitación del poder político y reconoció el derecho de propiedad. Y esas ideas fueron recogidas por Hume que escribió: “Es imposible cambiar o corregir algo material en nuestra naturaleza, lo más que podemos hacer es cambiar nuestra situación y circunstancia y rendir a la observancia de las leyes de la justicia nuestro interés más cercano y su violación el más lejano”. O sea la justicia, y al respecto reconoció la importancia del respeto del derecho de propiedad y del cumplimiento de los contratos.

Voy entonces a recordar un principio que considero trascendente y determinante de la evolución del mundo que fuera la mano invisible de Adam Smith que así dijo: “Persiguiendo su propio interés él frecuentemente promueve el de la sociedad más eficazmente que cuando el realmente intenta el promoverlo. Yo nunca he conocido mucho bien hecho por aquellos que afectan actuar por el bien público”. Es innegable que esta observación es la prueba de la importancia del derecho a la búsqueda de la felicidad que ya Locke lo considerara el principio fundamental de la libertad. Demás está decir que estos principios fueron adoptados por los Founding Fathers en los Estados Unidos a partir de la Constitución de 1787.

Hoy el conocimiento tecnológico le permitiría a los países pobres un crecimiento mayor que el de los países ricos pues adoptando el sistema ético político al que me he referido pueden acceder a la tecnología existente, en tanto que los desarrollados requerirían un creciente adelanto tecnológico. Por ello la China adoptando el respeto al derecho de propiedad desde el supuesto poder comunista ha logrado tener el 40% de la inversión extranjera y consiguientemente ha crecido a tasas inusitadas y ha pasado a ser la segunda economía mundial.

El problema pendiente en los países en desarrollo es la inseguridad jurídica que impide la inversión extranjera y provoca a los nacionales exportar su capital. La caída en la inversión determina la caída en la tasa de crecimiento económico. Y otro aspecto a tener en cuenta es la política monetaria. Cuando la tasa de interés supera la tasa de retorno del capital el sistema financiero fenece. Tal fue lo ocurrido en Estados Unidos cuando Walker subió la tasa de interés al 23% y en la Argentina con la 1050. Por ello voy a repetir las palabras de George Gilder que escribió: “Más tarde o más temprano los Liberals Americanos y los Laboristas Británicos van a descubrir que las restricciones monetarias son una forma maravillosa de destruir al sector privado dejando al sector público incólume”. Y seguidamente concluyó que el gasto público no forma parte del producto sino del costo de producir.

Entonces volviendo a la tecnología voy a concluir que es necesario recordar cuál es la causa de la caída en la inversión privada y esa es determinante de la pobreza. Y hoy Aristóteles está presente cuando advirtió que los pobres siempre iban a ser más que los ricos y por ello la democracia era la destrucción de la república. Diría entonces que la república es el sistema del Rule of Law que implica fundamentalmente los límites al poder político, así como el respeto a los derechos individuales. El acceso a la tecnología por tanto para los países en desarrollo depende de la inversión privada y consecuentemente de la seguridad jurídica. Por eso Jefferson dijo: “Un despotismo electivo no fue el gobierno por el que luchamos”. Por ello la tecnología no es causa sino consecuencia”.

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