Se duda que el Estado, tal cual como ha quedado, esté en condiciones de disminuir el narcotráfico y la inseguridad

¿Hasta cuándo estos hombres querrán seguir jugándose la vida en tan pobres condiciones …?

Observadores prudentes y experimentados lo manifiestan exponiendo algunas de las razones de esa duda

 

En algunos aspectos, aunque por distintas razones, la imposibilidad o el miedo a hablar de parte de quienes están más comprometidos en la lucha contra la inseguridad en general, pero en especial contra el narcotráfico, se manifiesta igual que en épocas del kirchnerismo. Por entonces las razones giraban alrededor del ocultamiento de los datos de la realidad, que hacía ese Gobierno. De allí que hay quienes hablan de manipulación de datos estadísticos en que han incurrido Funcionarios kirchneristas, a fin de favorecer el “Relato”, tan minuciosamente instrumentado por el Gobierno que representaron. Corresponde agregar aquí que ENFOQUES POSITIVOS mencionó esta situación, en varias ocasiones, en pleno Gobierno de KIRCHNER.

Son otras, en parte, ahora las razones del silencio que guardan públicamente los integrantes de las Fuerzas de Seguridad involucradas en la lucha cotidiana contra la delincuencia, informal u organizada. Y ellas pasan por el deber de confidencialidad que se debe tener en esos puestos, ahora para respetar la ley y antes para no terminar denunciando a sus propios Jefes, empezando por lo más alto, desde la misma conducción política. Sabrá de esto ELISA CARRIÓ, la autora de las denuncias más jugadas en contra de ANÍBAL FERNÁNDEZ y sus secuaces.

Pero lo que subsiste, y desde hace ya varias décadas, es la desorganización y falta de coordinación eficiente, dentro de  los distintos organismos de Seguridad en el país. Ello, consecuencia también, del interés especial a ese efecto, que se presume han tenido dichos organismos, de parte de sus respectivos Jefes, a fin de cumplir con lo que se señala en el primer párrafo de la presente nota, impuesto por el Gobierno kirchnerista.

También hay desconfianza hacia determinada conducción Política, a la que consideran inexperta, y precisamente sometida a las reglas de juego de la Política, lo que queda lejos de las necesidades tan distintas que se presentan en el terreno de la lucha concreta y cotidiana contra la peor delincuencia.

El sistema de coordinación y aceitado funcionamiento entre las fuerzas existió durante los Gobiernos militares, como es de suponer, en razón de contarse en ese momento con una conducción unificada y organizada para el fin específico que la misma imponía, en especial tratándose del terrible enemigo que atacó al país, con alto poder de fuego e importante organización, sobretodo la que a nivel estatal el terrorismo recibía, tanto de organizaciones de la Argentina como también del exterior. Finalizados esos períodos, y con el consiguiente deterioro y desprestigio aparecidos en las Fuerzas Armadas y de Seguridad, en gran parte promovidos políticamente a fin de dejar a todas ellas desmoralizadas y debilitadas -exponer las razones de esta última aseveración requiere de un capítulo aparte, denso y muy interesante, y hacerlo aquí implicaría desviarse del tema central de la nota-, durante los sucesivos Gobiernos civiles se llegó al actual desordenado, inconexo y desarticulado sistema de operación.

Entrando ya de lleno precisamente en estas cuestiones operativas, referidas al enfrentamiento -dudoso no sólo en efectividad sino en su diseño de misión mismo-, de parte del Estado contra los grupos u organizaciones delictivas, sí se puede confirmar que el desorden y el descontrol subsisten, y la prueba está en que pasados ya más de diez meses de nuevo Gobierno, éste no ha podido ni siquiera controlar lo que recibió sino que la actividad delictiva ha continuado y, como queda a la vista, también aumentado en determinados sectores donde está más vigente que nunca la violencia y la inseguridad.

Tanto en las Fuerzas Armadas como en las de Seguridad, hay un contenido humano de alto valor, aunque cada vez en menor cantidad de efectivos, dado los malos ejemplos que estos reciben, por un lado, y los bajos sueldos, por otro, lo que consiguó el alejamiento de muchos de ellos buscando oportunidades en la actividad privada. En quienes se quedan, cunde el desánimo, en particular cuando ven caer a sus camaradas, en muchas ocasiones siendo víctimas de quienes deberían estar en prisión, y no libres.

Gendarmes, Prefecturianos y Policías en general, suelen encontrarse en determinados procedimientos, o al menos en los Juzgados Federales. Allí cambian sus pareceres, y es normal que se muestren desalentados. Lo dicho en este párrafo es algo que puede ser corroborado por quien esté en condiciones de escuchar esos comentarios. Bien cierto es, que hasta Diciembre último, ese malestar fue más pronunciado, porque a partir de la llegada del actual Gobierno, lo que cambió en ellos fue que apareció una señal de esperanza. Con el paso del tiempo – y esto sin contar el episodio de la triple fuga de una cárcel bonaerense, que en pleno festejo del fin de año último tuvo en jaque a todo el país, porque sería injusto atribuir el hecho a los Funcionarios recién instalados -, la incertidumbre se instaló nuevamente.

¿Cómo infundir en los hombres destinados al combate de la delincuencia en la Argentina, con el grave riesgo que ello les implica, y con las bajos sueldos que perciben, además del desprecio y hasta mal trato que, como se señala más arriba, los malos Políticos consiguieron instalar, una firme convicción de luchar para terminar con el flagelo …?.

Difícil tarea será, sin una clara y especialmente definitiva misión ordenada, y con cambios sorpresivos y en ocasiones absurdos … Y encima con el tremendo agravante de que aún actuando como corresponde, ser sancionado por un juez “garantista” de los muchísimos que aún se sientan en los lugares más confortables y privilegiados, y mejor pagados de los empleos públicos de la Argentina.

¿Queda claro, aunque sea a modo de un modesto diagnóstico, cuáles son las razones por las que se duda de un triunfo del Estado frente a la delincuencia?. Si con el diagnóstico no basta, al menos profundizando su comprensión, se accederá al conocimiento de lo que realmente se necesita para revertir tan triste y opaca situación.

FUENTE: ENFOQUES POSITIVOS

5 Comments en "Se duda que el Estado, tal cual como ha quedado, esté en condiciones de disminuir el narcotráfico y la inseguridad"

  1. DIEGO ALUNNE | 24 Octubre, 2016 at 11:02 am |

    ES CIERTO QUE SE VEN COSAS DESORGONIZADAS TODAVÍA PERO EN MI CASO PREFIERO ESPERAR UN POCO MÁS Y OJALÁ NO SEA IMPRUDENTE AL HACERLO PERO EL PROBLEMA ES TAN COMPLEJO QUE SE REQUIERE ALGO MÁS DE PACIENCIA

  2. NO QUIERO SER PESIMISTA PERO HAY QUE RECONOCER QUE SERÁ MUY DIFÍCIL SACARLOS DEL NEGOCIO NARCO A LOS QUE TODOS ESTOS ÚLTIMOS AÑOS ESTUVIERON EN EL GOBIERNO

  3. La sociedad en general también tendrá que participar en esto no sólo con las denuncias sino preocupándose por una adecuada educación

  4. Vamos Macri ahora te venís a enredar con el tema de la Gils Carbó. ¿Pero cual es el miedo que ustedes tienen a la mafia a la que se la podría tener ya toda en prisión y no joderían más?. ¿Qué buscan asociándose y teniéndole tanto cuidado a esos mafiosos?. ¿Han hecho algo malo ustedes que haga que se cuiden de que no los denuncien? A los de la Matanza, a Scioli, a Cristina Kirchnr, a Zannini y a todos los demás, que hoy tendrían que estar ya con un impresionante juicio encima y por supuesto, mientras tanto, adentro

  5. Se dejó y a propósito que los narcos adquirieran un gran poder y también se dejó ahora que muchos de sus socios políticos sigan en puestos importantes. Entonces ¿De qué nos quejamos?

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