REFLEXIONES: Una gráfica ironía acerca del uso y abuso de las redes sociales

La imagen, también irónica, representa casi con fidelidad lo que hoy puede verse en cualquier calle, oficina pública, cafetería o transporte de la ciudad

Otro tipo de narcotización. ¿Cómo se puede trabajar estando todo el día distraído con los mensajes?

El Portal se ha ocupado de esta cuestión, en varias ocasiones. El hecho es que buena parte de la población, en especial los más jóvenes, se encuentran hoy bajo un dominio casi total impuesto por los teléfonos celulares, otorgándosele un tiempo irracional al envío y recepción de mensajes a través de las tantas posibilidades tecnológicas que brinda el sistema. Un tiempo excesivo que lleva a la distracción y abandono de otras actividades necesarias para la producción y hasta para la reflexión de temas importantes de la vida. Una dependencia casi total de la pantalla y de sus pobres contenidos. Hay en las redes positivos mensajes y comentarios de valor, pero no es lo que prevalece, salvo cuando se muestran reflexiones de contenido social y político que contengan datos valiosos.

De cualquier modo, nunca podría justificarse el exceso de concentración de atención en el sistema, que puede verse hoy.

Días atrás llegó a la Redacción de ENFOQUES POSITIVOS, un gráfico relato, a modo de ironía, acerca de lo que está sucediendo con este lamentable fenómeno, el que pasó a constituirse en una nueva especie de narcotización, que se suma a la del fútbol o a la de determinados programas de la Televisión, aún esos shows ordinarios e inservibles que tratan cuestiones de la Política, conducidos por inexpertos e insuficientemente educados jóvenes. Todo lo que genera una fuerte distracción de los temas verdaderamente importantes de la vida, desde las cuestiones familiares hasta las referidas al país, con las consecuencias que están hoy muy a la vista.

Así dice el escrito recibido, de autor anónimo:

“Haciendo amigos sin Facebook”:

En este momento, estoy probando hacer amigos fuera de Facebook … pero aplicando los mismos principios.

Para ello todos los días salgo a la calle y a los que pasan los acompaño unos metros y les explico lo que he comido, cómo me siento, lo que hice ayer, lo que voy a hacer más tarde, lo que voy a comer esta noche y más cosas.

Les entrego fotos de mi mujer, de mi hija, de mi perro, mías en el jardín, en la piscina, fotos de lo que hacemos durante los fines de semana …

También camino detrás de las personas a corta distancia, escucho sus conversaciones, luego me acerco y les digo que lo que escuché “¡me gusta!” , les pido que desde ahora seamos “amigos”, y también les comento algo, mis opiniones personales sobre lo que les escuché decir. Más tarde comparto todo eso cuando hablo con otras personas.

Y funciona …

Ya tengo 3 personas que me siguen …

Son dos Policías y un Psiquiatra.”