Podría llamarse “La tragedia bonaerense”, la sufrida en ese Distrito por su desmanejo policial, durante tantos años …

Como lo dice el texto de la entrevista, esto fue una peligrosa exposición de jóvenes argentinos, para cubrir una necesidad política

El Portal entrevista a un experto en la materia: El Comisario MIGUEL ÁNGEL RAVISCIONI  – PRIMERA PARTE –

 

La presente entrevista, debido a su importante extensión, y contenido, se desarrollará en dos Ediciones: En la presente, y en la del próximo Domingo:

Especialmente durante los Gobiernos kirchneristas, la principal provincia argentina, la más importante en cuanto a población, riquezas y la más rica en conflictos y necesidades sin cubrir, padeció la improvisación y desinterés de sus gobernantes. Pasaron durante esos años tal vez las peores conducciones de su Policía, que hasta sufrió cambios de nombres, terminó con una gran implicación y cercanía con el narcoterrorismo, y una ola de homicidios sobre sus inocentes habitantes, que no tiene precedentes en todo el país. Hasta ha sido objeto de acusaciones por ocultar las reales cifras de muertos provocadas por una recordada inundación en los alrededores de la ciudad de La Plata, por motivos de imagen política, del Gobernador de turno, el último antes del más reciente cambio de Gobierno allí.

Es preferible leer el relato de lo que sucedió y aún sucede, de parte de alguien que ha trabajado por muchos años en ese cuerpo policial, como lo es el Comisario MIGUEL ÁNGEL RAVISCIONI, hombre por siempre preocupado por la Fuerza que integró, y conocido además, por las fuertes denuncias que ha presentado en contra de su conducción.

A continuación el texto de la entrevista que ENFOQUES POSITIVOS mantuvo con el aludido Policía:

P: La corrupción en la Policía viene de lejos, pero en especial en donde usted prestó servicios, llegando al grado de Comisario, la de la Provincia de Buenos Aires, fue virtualmente atacada y hasta humillada por cada improvisado Jefe que la misma tuvo, con cómplices en la Política y con más de una denuncia de haber estado asociada al narcotráfico. Lo que significa que lo que hoy está quedando en evidencia se debe a la pésima y deshonesta conducción que la misma tuvo en los últimos años … ¿Qué puede decirnos al respecto?:

R: “Antaño, cuando a algún integrante de la Fuerza le preguntaban que era la Policía, sin titubeos y casi como un rezo respondía “una institución civil y armada, creada y sostenida por el Estado, para velar por la seguridad pública en la provincia de Buenos Aires”.

¿Quien la crea entonces? El Estado. ¿Quién debe sostenerla en consecuencia?: El Estado. ¿Quién es el destinatario de sus servicios, en síntesis?; El Estado.

Ahora bien, si nos preguntásemos cuál es el sinónimo de Estado, en línea general, (para el vulgo), según nuestra cultura (léase usos y costumbres), sin lugar a dudas el Gobierno (Poder Ejecutivo, dada la característica férrea del presidencialismo, que predomina en nuestra división de poderes republicanos, a nivel nacional, mismo poder a nivel provincial, y mismo poder a nivel municipal), y para ser más precisos aún, el Gobierno de Turno, (léase facción partidaria del color político que fuere).

 

Ello es tan así, que aún en nuestros tiempos, no recuerdo campaña política, en la que los contendientes, pre candidatos o candidatos, no se hayan arrogado la futura y nunca consagrada lucha por alcanzar “la quimérica división de poderes, el trabajo serio e independiente del poder Legislativo (creo que últimamente se ha podido escuchar que el mismo era sinónimo de “escribanía”), y la ilusoria independencia del poder Judicial, sin la cual, ninguna Nación en el mundo es viable, pues no se consagra la vigencia de un verdadero “Estado de Derecho”.

Por fin y por último, es un secreto a voces, que, desde siempre, los verdaderos dueños de la institución policial, fueron, son y seguirán siendo (hasta tanto la sociedad despierte de su interminable letargo), los gobernantes de turno. También lo es que, que desde épocas imposibles de memorar, la institución debió “autoabastecerse” para funcionar y cumplir con un cometido, que a todas luces sería, es y será sesgado, y definitivamente puesto al servicio de los intereses personales y/o político partidario de sus patrones, en su mayor porcentaje, y lo que sobre, que es muy escaso por cierto, que se le prodigue al de a pié, el del llano, (su verdadero empleador).

Ese proceso de autoabastecimiento, por cierto, no invalida el derecho de cruentatio (N.de la R: Acto extorsivo, lesivo y cruento), que ejercía, ejerce y ejercerá el habilitante, sin dudas el poder político, que se queda con la parte del “león”, y la complicidad por acción u omisión, del poder judicial, aunque ambos, actúan desde las sombras, y, si bien aquello de que “vox populis, vox dei”, en terreno jurídico, hay que probarlo, por lo que este párrafo, cuanto el anterior, solo puede quedar como “un desvarío” del que los gesta, en lo formal, pero tienen absoluta solidez en el consciente colectivo, donde, si acaso surgiese alguna duda, se puede corroborar.

Finalmente, sin dudas, los integrantes de la Institución Policial, fuimos, somos y seremos la cara visible, únicos responsables, únicos justiciables y ajusticiables, por un sistema perverso, inmoral e ilegal, que hipoteca nuestro presente y rifa nuestro futuro, sembrando de caos, violencia, desamparo, dolor, daños físicos y mortandad sin fin, el territorio de la Provincia de Buenos Aires, cuestión fáctica que, se puede comprobar cotidianamente en cualquiera de las expresiones de la prensa”.

P: A usted se lo recuerda cuando años atrás integró un movimiento, dentro de la Policía bonaerense, que se llamó “Los sin gorra”. Puede relatarnos algo sobre ese hecho?:

R: “En Noviembre del año 1996, el Poder Legislativo, a Instancias del Ejecutivo provincial, encarnado en la persona del doctor Eduardo Duhalde, por entonces delfín político del presidente de la República, doctor Carlos Menem, pero públicamente muy afectado por su sospechada/propalada complicidad con la cúpula Policial, por él sostenida por más de un lustro, con el argumento de ser la “mejor policía del mundo”, para potabilizarlo como candidato presidencial y deslindarlo de sus complicidades, comidilla cotidiana de la ciudadanía provincial, da génesis a la ley de emergencia policial 11.880, que trascendiera a la opinión pública, y fuera conocida como “Ley de prescindibilidad”.

El  argumento exhibido, se sustentaba, en una cuestión fáctica, delictiva inclusive, a enrostrar a la justicia, ya que en las cárceles de la Provincia, con prisiones preventivas, durante muchos años (como corresponde al imperio de la ilegalidad), pasaban sus días, un gran número de efectivos policiales, que, careciendo de condena, con elementos probatorios harto suficientes para erradicarlos de la fuerza, continuaban en su situación anómala, imputados de la más variada gama de delitos que a ocurrencia alguna pudiere colmar, y percibían sus haberes (50 por ciento del salario). Así las cosas, con un trasfondo más que previsible, se produce el oscuro alumbramiento de la ley en cuestión, la cual daría al Ejecutivo provincial, dado su carácter de “ley sentencia”, la herramienta necesaria y pragmática, que le permitiría poner fin a dicha situación. Claro, y según consta en los registros taquigráficos de la misma, un grupo de ciudadanos que ejercían el rol de policías, con discriminación sin precedentes, serian expulsados de garantías constitucionales consagradas, tan trascendentes cuanto inalienables, como “el derecho a la causa justa, al juez natural, a la defensa en juicio, a la estabilidad en el empleo público, etcétera”, que consolidaba nada más ni nada menos que “la concesión por parte de la Legislatura provincial, al Poder Ejecutivo (órgano de aplicación), de la suma del “poder público”, y en consecuencia lo que la Constitución Nacional, con correlato en el Código Penal de la Nación, tipifican como Infame “Traición a la Patria” (Artículo 29 de la Constitución Nacional).

En lo personal, y teniendo en cuenta el contenido profano de la ley, por su reñida inmoralidad inconstitucional, y también que su aplicación, dada las ilimitadas apetencias políticas, y las calidades morales del gobernante que la aplicaría, escribo un libro muy rudimentario por cierto, deliberadamente escueto (apuntaba al escaso poder económico de los sub oficiales, a quienes pretendía orientar para el ensayo de las vías recursivas pertinentes, que seguramente vendrían … y vinieron…) titulado “Policía sujeto de derecho”, una especia de epitome de especies recursivas, fueros nacionales e internacionales.

Lo llamativo del caso, es que, se convoca, para la intervención por el estado de emergencia, y por “contar con un plan de seguridad para la emergencia” para reformar la Policía de la Provincia de Buenos Aires, a quien se tilda como “jurista” de fuste, el doctor León Carlos Arslanian (es mi opinión, en el topus uranus, que se trata de un “jurásico”), quien, inopinadamente, aplica a diestra y siniestra, la Ley en cuestión, violentando todas y cada una de las garantías constitucionales de aquellos que fuimos víctimas/damnificados, de la utilización falangea del perverso instrumento, supuestamente “legal”. Debo mencionar que radiqué denuncia por infame traición a la patria, abuso de autoridad y extorsión, -para cobrar la indemnización que la Ley preveía para quienes no tenían deudas con la justicia, era condición sine qua non, renunciar a todas las acciones que se hubieren iniciado contra el estado provincial-, en su oportunidad, en la Fiscalía de Investigaciones Especiales número Uno, del Departamento Judicial de La Plata, donde por cierto, aunque obvio, no encontré respuesta alguna.

Es así, que frente a la arbitrariedad de la aplicación del viciado instrumento legal, y tras la ignominia de ser presentados en sociedad como erradicados de la fuerza en el marco de una “purga policial”, nace el denominado grupo de “Los sin gorra”, así bautizados por la prensa a partir de un acto llevado a cabo frente a nuestra usurpada Jefatura de Policía, de espaldas al imperio del Ministerio de Seguridad (usurpador), junto al monumento de los caídos en cumplimiento del deber, un grupo de integrantes de las filas policiales, a los que se nos aplico la prescindibilidad, depositamos nuestras gorras (emblemáticas por cierto), en señal de repudio.

Finalmente, el Ministro en cuestión, que no solo no reformó la Institución Policial, sino que la “refundió”, sin hallar eco en sus ofrecimientos, prensa mediante, de recompensar económicamente a “quien presentara un plan de seguridad para la provincia, que fuese viable”,-lo cual deja en claro con que plan desembarco en la misma-, luego de dilapidar los dineros del erario público comprando los famosos helicópteros “suicidas” (pese a calificadas opiniones que desaconsejaban la adquisición) que costó la vida de decenas de jóvenes policías pilotos, de nombrar asesores de seguridad por doquier, y de consolidar el caos de seguridad, con un exponencial aumento de la inseguridad, muertos y heridos, civiles y policías, dejó su cargo sin hesitar, y hoy es convocado como referente, en las cuestiones vinculadas al tema”.

P: ¿Cómo ve las nuevas experiencias, manifestadas especialmente durante el anterior Gobierno, esos cuerpos que dependen de los Intendentes de cada Distrito, y que vulgarmente son conocidos como “Pitufos”?. ¿Sirven para algo más que para ser puestos políticos y aparentar preocupación por el problema de la inseguridad?:

R: “Desde siempre, la única depositaria del monopolio del uso de la fuerza pública en la Provincia de Buenos Aires, fue, es y deberá seguir siendo, la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

En consecuencia, la presencia de la Gendarmería Nacional, de la Prefectura Naval Argentina, y la Policía Federal Argentina, operando en territorio provincial y en procedimientos comunes en prevención de delitos del fuero ordinario, no es nada más ni nada menos que el paradigma emblemático del reconocimiento de la falta de idoneidad de los responsables de la seguridad, en su territorialidad, para asumir y cumplir adecuadamente, con sus responsabilidades y roles pertinentes.

Si fuese Jefe de la Policía de la Provincia, renunciaría inmediata e indeclinablemente al cargo, pues considero humillante, que tan solo pueda cruzarse como un mal pensamiento, un atisbo de considerar convocar el auxilio de otra fuerza.

Dicho esto, es necesario plasmar que la creación de las policías municipales, condicionadas operativamente a la histórica, son la segunda parte de aquello de “pan y circo”, sin que con ello, pretenda en lo más mínimo agraviar ni injuriar a sus integrantes, de quienes rescato la valentía de “actuar a como dé”, “regalados en la vía pública”, librados a su propia suerte, sin respaldo pragmático, técnico, judicial, social  ni político, en síntesis, en condiciones que poco los diferencian de los otros policías, los de la provincia, que no corren mejor suerte, y siguen regando el territorio con su sangre, que, por secar rápido, se olvida pronto, y por si fuera poco, sirven de teloneros para distraer la opinión pública y direccionar tendenciosamente la disconformidad autentica de la ciudadanía”.

P: Por último, para esta primera parte de su intervención en el Portal: ¿Qué preparación tiene la Policía bonaerense, y el resto de las Fuerzas de Seguridad en la Argentina, para investigar delitos complejos, tales como secuestros, asesinatos y narcotráfico?:

R: “No hay mucho para opinar al respecto, la respuesta emerge incontrastable del devenir cotidiano, solo hay que mirar, oír o leer  noticias, y si ello no alcanzare, pues, darse una vueltita por algún barrio, céntrico o periférico y escuchar a la vecindad.

Frente a algún resultado exhibible, es notoria la presencia de las autoridades ministeriales, que no quieren perderse  “la foto”, y que son los responsables de asignar cualidades a la actividad delictiva, no hay delitos complejos, hay tan solo delitos, de diferente índole o tipificación, por cierto, pero este mote, es en síntesis, marquetinero.

Finalmente, llenar de efectivos de seguridad, palmo a palmo, el territorio provincial, de nada sirve, si aquellos “solo hacen acto de presencia”.

 LA PRESENTE NOTA CONTINUARÁ, CON SU SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE, EN LA PRÓXIMA EDICIÓN.

2 Comments on "Podría llamarse “La tragedia bonaerense”, la sufrida en ese Distrito por su desmanejo policial, durante tantos años …"

  1. Diego Carpio | 11 junio, 2017 at 4:08 pm |

    En la policía de la provincia ahora no sé con estos cambios pero en la justicia que tiene mucho que ver con los delitos y con el desánimo de la policia que cuando mete preso a alguien ellos lo sueltan y si pueden procesar al policía también lo hacen, sigue siendo un verdadero desastre con gente sin preparación y además casi todos vagos

  2. VIENDO LA FOTO Y RECONOCIENDO LAS LOCURAS QUE ESTOS IMBÉCILES HAN COMETIDO EN PERJUICIO DEL ESTADO Y DE LA GENTE COMÚN, POR CONSIGUIENTE, UNO SE PREGUNTA CÓMO ES QUE NO ESTÁN PRESOS PAGANDO SUS CULPAS Y EXIGIÉNDOLES QUE DEVUELVA LO QUE ROBARON. EN LA FOTO ES CLARO CÓMO EXPUSIERON A LOS POLICÍAS SIN FORMACIÓN NI VOCACIÓN NI NADA, NADA

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