Para ADOLFO RUIZ, “El equipo económico, recién está terminando la etapa de diagnóstico …”

Nuestro entrevistado, Adolfo Ruiz

También utiliza un interesante concepto: “Bi-frontalidad política no fundada institucionalmente”

ADOLFO RUIZ es un acreditado especialista en la materia sobre la cual se desempeña, la del management y marketing. Edita el mensuario digital “Perspectivas Microeconómicas”, desde 1999, y dirige la Consultora Marketers Asociados.

Posee una opinión respetada en su ambiente, y ENFOQUES POSITIVOS no quiso dejar pasar la oportunidad de que sus lectores conocieran su pensamiento acerca de las novedades de la Política y la Economía de estos días, en la Argentina.

Así fue la entrevista:

¿Hasta cuándo podrá mantenerse estable un Gobierno que no puede explicar a sus acreedores, de forma entendible y con precisión, los planes económicos a implementar para poder pagar su deuda, y especialmente que resulten creíbles?:

“Nos da la impresión que el equipo económico, recién está terminando la etapa de diagnóstico y que no se trata de una táctica de negociación, sino que están estudiando cómo podrá resolver los numerosos problemas que el Gobierno enfrenta. A esta falta de preparación no se la suple únicamente con teorías academicistas, se necesitan hechos concretos. Y agregamos que es necesario y urgente tomar decisiones políticas, pero éstas se van posponiendo como consecuencia de que tenemos un poder político bifronte.

Cuando una bi-frontalidad política no está fundada institucionalmente –como es en el caso de los países con sistema políticos parlamentarios, o como el del semi-teocrático de Arabia Saudita-, suele generarse una lucha que pugna por desempatar el poder de decisión, y que agudiza la demora en la acción de gobierno. No es que haya vacío de poder, sino que existen discrepancias entre fuerzas que tienden a neutralizarse, y la pelea suele durar hasta que una de las partes se logra imponer, ya sea por “puesta de espaldas” o bien, por puntos.

Es posible que el presidente Fernández esté realmente convencido de que “dispone de la lapicera y del cartucho”, pero ha quedado claro que la vicepresidenta tiene poder de veto, poder de sugerencia y poder de imposición –sustentados en su base electoral-, lo que le otorga gran parte de la tinta que contiene el cartucho.

Con todo, es probable que la competencia que se libra dentro de la “fórmula” presidencial, se resuelva antes de lo que pensaba el presidente, precisamente, porque parece que CFK necesitaría imponerse cuanto antes, por varios motivos personales e ideológicos. Y no deberíamos descartar que la pugna pudiera resolverse por la aparición de imponderables de la política, tales como accidentes, enfermedades o algún otro imprevisto (`cisne negro`)”.

Un reciente trabajo suyo destaca el amplio sector de “castigados” por el actual Gobierno, que se genera a través de los altos impuestos y las más duras condiciones de financiamiento, falta de apoyo, etcétera. Un dato que no admite discusión. ¿Cómo cree usted que esta situación pueda revertirse?:

“Salvo el improbable caso de que el Gobierno produjera un giro hacia una hegemonía autoritaria –pues carece de mayorías legislativas absolutas o de una guardia pretoriana-, creemos que esta reversión podría tener lugar sobre el final del invierno próximo, cuando haya que tomar decisiones que incidan significativamente en nuestra capacidad exportadora de 2021, y se requiera un apoyo legislativo mayoritario. El escenario más probable -desde nuestro punto de vista- es que, en ese momento, se reformule la coalición gobernante, según sea el resultado final que genere la fricción entre el presidente y la vice”.

No son pocos los argentinos que se están preguntando cómo se bajarán los gastos del Estado y cómo se atraerán inversiones al país. Dos propósitos de muy difícil implementación, pero elementales para salir adelante. ¿Sugiere alguna idea al respecto?:

“El gasto público tiene dos componentes centrales en cuanto a monto: a) el llamado gasto social (jubilaciones, pensiones, asignaciones, etcétera), y b) los subsidios, destinados tanto a moderar la inflación como a aliviar la situación económica de pobres e indigentes. Como sabemos, estos paliativos han sido históricamente muy costosos y muy ineficaces, pues cada vez tenemos un mayor número de aquellos a quienes –supuestamente-, se quiso proteger. Y sobre todo, porque estas acciones tienen una característica muy negativa: son políticamente casi irreversibles, pues es fácil disponerlas pero difícil anularlas.

Salir de este embrollo, exigiría –entre otras medidas-, estimular vigorosamente la inversión. A nuestro juicio, el oficialismo actual carece de credibilidad para incentivar a inversores, ni tampoco ha recibido un mandato electoral como para reducir el déficit fiscal en el corto plazo. Por otro lado, ya hemos visto lo que le costó conseguirlas al gobierno anterior.

Por lo tanto, pensamos que la realidad va a imponerse con su propio ritmo. Si en un bosque no tala el hombre, talará la naturaleza, sólo que lo hará en forma más violenta. No vemos una tripulación idónea para navegar el barco estatal, ni tampoco autoridad ética entre los dirigentes de su plana mayor, como para poder apelar a una propuesta de “sangre, sudor y lágrimas”. Salvo un giro pro mercado -poco probable en el actual gobierno-, habrá que esperar entonces hasta las elecciones de medio término en el año próximo”.

En otro sector social no sólo están preocupados, sino que ya dicen ver que el derrotero del actual Gobierno llevará inevitablemente a una economía cerrada. ¿Sería ello, tal vez, algo imposible de aplicar a estas alturas, y con un conflictivo entorno de países también acosados por los sistemas totalitarios?:  

 “En el presente, una economía absolutamente cerrada, es casi imposible de aplicar (a excepción de islas, como Cuba, o de países con mercados internos gigantescos, como India, China, EE.UU. o Rusia). Es cierto, que podría intentarse una implementación “proteccionista” en el nuestro, pero con la condición que se tolere más o menos abiertamente una economía paralela y sustituta, tal como sucedía en los países que estaban detrás de la “cortina de hierro”.

Sin embargo, ello resultaría en una forma de empobrecimiento gigantesco que afectaría a todos los estratos de nuestra población, con excepción de los jerarcas o la nomenclatura del régimen, el que necesariamente deberá ser en ese caso, rígidamente autoritario. Basta sólo con mirar a Cuba o a Venezuela, y ver que la decadencia nuestra siempre podría ser peor. Pero, pensamos que estamos lejos de ello, pues nuestro país tiene miles de kilómetros de fronteras “porosas” -como bien lo saben los narcotraficantes- y ese encerramiento sería ficticio”.

3 Comments on "Para ADOLFO RUIZ, “El equipo económico, recién está terminando la etapa de diagnóstico …”"

  1. RUBEN NEGRITTI | 20 febrero, 2020 at 2:59 pm |

    SUPONIENDO QUE ESA FALTA DE CONFIANZA CESE CON UN BUEN ARREGLO DEL RECLAMO DE LA DEUDA, LO QUE YA ES MUY DIFÍCIL PERO AÚN SIENDO GENEROSOS EN ESA HIPOTESIS, NI ESE RESULTADO LE DARIA AL GOBIERNO UN CAMBIO DE IMAGEN QUE LE REPRESENTE LA LLEGADA DE INVERSIONES. NO JODAMOS

  2. SI COMPARTO ESO DE QUE NI CON EL ARREGLO DE LA DEUDA MEJOREREMOS EN LA ARGENTINA NUESTRA IMAGEN YA ES TANTO EL DESARREGLO Y EL CHOREO QUE SERIA IMPOSIBLE

  3. No soy experta en economía pero sospecho que todo esto de la gestión ante el FMI es un franeleo para largo. En el mundo nadie regala nada y no van a ser los argentinos los más piolas que van a querer pasar por encima de prestamistas internacionales que fuman bajo el agua. No se puede ser tan ingenuo tampoco

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