No se habla de la castidad como la solución para ciertas enfermedades, y para evitar embarazos no deseados

El Sacerdote autor de los fragmentos transcriptos

Las reflexiones de un muy activo Sacerdote argentino, que se refiere a temas de gran actualidad

Antes fue Periodista y Escritor y finalmente se consagró como Sacerdote, luego de una vida en la que mostró un fuerte apego a los valores religiosos. Se trata del Padre CHRISTIAN VIÑA quien actualmente es el Párroco de una iglesia ubicada en Cambaceres, en los alrededores de la ciudad de La Plata, de quien se toman algunas frases por él escritas, recientemente, en un trabajo que tituló “La revolución de la castidad”. Por lo que puede verse, sus dos pasiones profesionales, las desea conservar.

Del trabajo mencionado, ENFOQUES POSITIVOS extrae estos fragmentos:

“En este 2018 se cumplen 50 años de la profética encíclica Humanae vitae, del beato Papa Pablo Sexto; sobre la trasmisión de la vida humana, y el rechazo de la anticoncepción. Proféticamente advirtió el recordado pontífice que “hoy se busca tener sexo sin hijos; mañana se buscará tener hijos sin sexo”. Lo acertado de su visión está más que a la vista en el comienzo de este Tercer Milenio: inseminación artificial, alquileres de vientre (eufemísticamente llamada maternidad subrogada), congelación de embriones, y otras prácticas moralmente inaceptables, están a la orden del día; de modo especial en las capas sociales más pudientes. A este ritmo, vamos camino a que sea casi igual de fácil elegir y comprar un niño, a gusto y medida, como si fuese una lata de sardinas o un vestido de un diseñador… ¡Ni los nazis y los comunistas, en los funestos campos de concentración, habrán imaginado que se llegaría a esto, de la mano de las “democracias” y las “mayorías” artificialmente construidas, y manipuladas!”.

“Generaciones enteras casi ni oyeron hablar de la virginidad y la castidad; en buena medida –y esto duele decirlo- por el silencio de no pocos curas… Y, por supuesto, la abstinencia hasta el matrimonio ni por asomo figura en los planes de “educación sexual”, a los que mejor sería llamar de “degradación moral”. ¿No es acaso una paradoja que en los tiempos en que se endiosa la libertad de elegir, no se permita elegir una opción gratuita, sin contraindicaciones, y claramente saludable como la castidad?

El horror de ser tildados de cavernícolas, retrógados, fachos, y otras lindezas paraliza, incluso, a quienes fueron avisados por el propio Jesús de que serían “aborrecidos de todos por mi nombre” (Mt 10, 22) ¡Nos espanta el juicio del mundo, pero no tememos el juicio de Dios…!”.