Muchos argentinos hablan ahora de “asco”, cuando el deterioro del país viene desde hace muchos años

Al menos algo, poquísimo hasta ahora si se compara con el volumen de corrupción habida en el país, puede recuperarse y colocarlo al servicio de la comunidad …

Hay algo cultural muy fuerte, que subyace debajo de la inmoralidad y el desapego a la ley

El ciudadano común puede enterarse de la realidad a través de las informaciones que son públicas o por lo que obtiene mediante el comentario que escucha en una conversación entre personas allegadas, o gracias a una buena observación, acompañada de una también buena imaginación. El “olfato”, las presunciones, a veces hasta los prejuicios, en fin, todo va conformando esa plataforma de conocimientos acerca de lo que sucede a su alrededor, sobre lo cual uno tiene un mayor o menor grado de datos.

Basta hoy con que alguien mire a su alrededor como para advertir, en primer lugar, que una importante proporción de habitantes, viven en una situación que no sería del todo regular, o que al menos los hábitos de vida de muchos de ellos no resultan coherentes con sus historias personales, tales como su origen, educación o instrucción recibida, desenvolvimiento social y familiar, una supuesta marginalidad o informalidad laboral, y otros componentes de la vida.

Otros datos del comportamiento personal, familiar y social, resultan interesantes para contar con una idea más acabada de la situación que nos rodea. El modo de vida, lo que muestran, el comportamiento público y privado, las relaciones, los viajes, las virtuales desapariciones de los lugares que normalmente frecuentan, los horarios tan distintos a las personas comunes que viven y trabajan regularmente, etcétera.

De modo que quien esté distraído, o lo haya estado durante todos estos últimos años, no tiene justificación, no puede alegar que desconocía que su vecino no tenía trabajo regular ni posible de justificar, sino que estaba metido en negocios turbios, lo que le permitía llevar un nivel de vida muy alto, en cuanto a gastos, bienes, y demás.

Y no faltará el malintencionado que quiera justificar su desinterés o desidia social diciendo que no es bueno incurrir en prácticas cercanas al espionaje, cuando es totalmente legítimo no sólo mantener una relación cordial con la vecindad sino estar informado acerca de la misma, con la disposición puesta en una posible ayuda que la misma requiera. Todos quisiéramos ser conocidos y ayudados, salvo los que necesiten ocultar algunos aspectos de su vida. Además, hoy, más que nunca, hasta por razones de seguridad se hace necesario conocer quiénes viven al lado de nuestra casa

Nadie puede sorprenderse ahora cuando aparecen en los Medios las fotografías de nuestros conocidos o vecinos, o amigos, cuando son llamados a declaraciones indagatorias a los Tribunales o directamente encarceladas, quienes se presentaban diciendo ser grandes empresarios a pesar de que originalmente venían de situaciones personales y patrimoniales complicadas.

Los sucesos a nivel criminal que la Argentina está viviendo, es cierto que no tienen precedentes en la memoria, pero lo sucedido se ha manifestado por sólo una situación puntual, pese a que el fenómeno permaneció enquistado en la sociedad durante muchos años. Políticos y jueces corruptos, sindicalistas también corruptos, y empresarios prebendarios, todos ellos y muchos más, tuvieron que ver con la debacle argentina.

Sí, es cierto que algo explotó con mayor exposición a través del famoso caso de los cuadernos que llevaba el no menos famoso Remisero CENTENO. Hechos increíbles que demuestran hasta donde llegó la inmoralidad y la ilegalidad, sostenido todo ello en la total falta de valores, en primer lugar, y la maldad humana manifestada a través de una organización delictiva armada hasta con criterios de ingeniería, legales y financieros. Y por sobre todo eso, algo más fuerte y peligroso para la Nación toda, y su cultura, lo ha sido la naturalización de toda la irregularidad descripta. De allí también quizás –y esto es una modesta presunción del presente Editorial-, se haya ido conformando el estilo de vida tan alejado de los valores tradicionales que hoy practican los argentinos, cuando la actividad social aquí fuera tan activa y solidaria y hoy se la ve inundada por el desinterés hacia el prójimo, y el egoísmo, algo inentendible en grupos humanos que presentan mutuas necesidades. ¿Será porque no enterándose de lo que hacen nuestros vecinos y amigos –pensarán algunos-, tampoco se nos preguntará a nosotros cómo vivimos y qué hacemos, porque nuestra conducta también se ha contagiado de los males descriptos …?.

Lo presentado, es la Argentina de hoy, y entrar ahora a encontrar los antecedentes históricos, vinculados con la Política padecida por el país a lo largo del tiempo, o con la calidad humana de la inmigración recibida el Siglo pasado –mayoritariamente trabajadora y decente-, sería extender demasiado el presente Editorial. Es todo muy visible aunque sólo para quien lo quiera ver. Hay muchos argentinos que prefieren hacerse los idiotas y seguir adelante, conservando relaciones hasta con los más sospechados, o especialmente haciéndolo por esa misma razón, para sentirse partícipes y vinculados a personas con poder, las que llegado el caso –sienten ellos-, podrían servirles, aunque muy probablemente sólo para ingresar a negocios turbios o modalidades rápidas y opacas de hacer dinero. Una cultura de relación interesada, además, muy diferente a la que han vivido desde niños muchos argentinos, a quienes felizmente no se los encuentra inmersos en ese terreno marginal que se menciona más arriba.

3 Comments on "Muchos argentinos hablan ahora de “asco”, cuando el deterioro del país viene desde hace muchos años"

  1. es que nadie se hace responsable acá y está todo bien ¿viste?

  2. Analía Savio | 21 febrero, 2019 at 11:25 am |

    Que no vaya a ser que hayan hecho un par de secuestros espectaculares como este avión y una lancha importante que son las cosas que entran más por la vista y luego se afloja todo y no aparece un solo peso más. De los políticos en general uno puedo esperar este tipo de cosas y Cambiemos no está fuera de las generales de la ley. El gobierno tiene que recuperar todos los dineros y bienes que han sido fruto de la corrupción y son MUCHOS MILES DE MILLONES DE DÓLARES. Hay quienes hablan de por lo menos un centenar de miles de millones de esa plata. ¿Tenemos en cuenta lo que semejante cantidad representa. Yo creo haber escuchado al propio Macri en sus reconocimientos tardíos (así es de lenteja este presidente) que habló de 200.000 millones. Una monstruosidad de plata que se habría ido en desvíos, coimas, obras no realizadas, etcétera. El tema es adonde fue esa plata y como se envió a esos lugares porque no es como para ocultar así como así. Y hasta podríapensarse que aprovechando el envión en este mismo gobierno alguien puede haber metido la mano y después dicen que todo es del mismo bolso

  3. Maurice Dufran | 21 febrero, 2019 at 7:34 pm |

    Hay que meterlos presos a todos pero de verdad y no de mentiritas como han hecho hasta ahora y esto incluye no sacarlos por una falsa enfermedad con una «domiciliaria» o cualquier otra ventaja, ni quitarle años por ningún concepto, sino, considerando que ya han sido condenas muy bajas para la gran cantidad de daño provocado y la constitución de muy graves delitos para la ley, si se les suma otras ventajas, en menos de dos años salen y estarán otra vez haciéndola difícil. Y si los jueces no actúan como corresponde enjuiciarlos a ellos. En algún momento se debe comenzar.

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