Los argentinos están sosteniendo a una costosa Policía que sirve muy escasamente, casi nada, a su seguridad

AQUÍ SE PUEDE APLICAR, MAS QUE NUNCA, LA VIEJA FRASE: UNA IMAGEN DICE MÁS QUE MIL PALABRAS …

Con la mínima preparación para un actuar reactivo, y no preventivo. Sólo una reformulación profunda podría salvarla, aunque será muy difícil conseguirlo

Faltó agregar en el precedente párrafo, que ni siquiera siempre es reactiva la policía argentina. Hay muchas ocasiones en las que ni siquiera asume esa función. La prueba puede obtenerse en un hecho muy reciente todavía, como lo es la fuga carcelaria que hace poco más de un mes tuvo en vilo a la ciudadanía argentina, y que dejó en evidencia no sólo la enorme descoordinación entre las Fuerzas de Seguridad, sino la muy escasa preparación, y en muchos casos la inexistencia de los más elementales recursos tecnológicos y materiales, al margen de la entrega, de hasta sus propias vidas, que hacen honrosamente algunos de sus integrantes. Y de la alta exposición que las autoridades le imponen, irresponsablemente …

Hay que empezar de cero en esta materia, la que también fue inevitablemente salpicada por la corrupción que dominó al país en los últimos años.

Pruebe el lector de pedir ayuda a un Policía dispuesto en la calle, si es que a este se lo encuentra atento y dispuesto a escucharlo, y no está sumergido en su teléfono personal, o participando de una tertulia con sus compañeros, con el consiguiente abandono de la vigilancia, entre todos ellos, de varias manzanas a su alrededor.

O pídale que infraccione a un automovilista que está poniendo en alto riesgo la vida de los peatones, o señálele a un ciclista que circula irresponsablemente por la vereda. Recibirá como respuesta que no está autorizado a actuar, y que además no cuenta con un talonario para labrar las infracciones.

Buena parte de la oficialidad muestra el mismo mal ejemplo. Además de la descortesía y una notable falta de educación elemental, más la evidente ausencia de actitud, y aptitud de servicio.

Dicho esto, obviamente, respetando las excepciones que las hay. Pero los buenos Policías no pueden ir contra la corriente que presenta todo un cuerpo cuya falta de idoneidad parece haberse establecido a propósito. Y no habría que descartar una mala intención, del Gobierno anterior, en ese sentido.

El fenómeno se manifiesta en la Policía Federal (no habrá que olvidar que este cuerpo fue virtualmente conducido por ANÍBAL FERNÁNDEZ durante varios años, dato que sirve para sacar conclusiones), y también, aunque en menor medida, en la Metropolitana. La Policía de la Provincia de Buenos Aires, es desastrosa, condición perceptible a simple vista. Y mucho más lo son determinados cuerpos que nadie sabe a qué organismo pertenecen, que se desplazan con un uniforme diferencial, de un color azul celeste intenso, cuyos integrantes demuestran ineptitud hasta para caminar, aparte de un estado físico no propio para una actividad de riesgo como lo es en la que se desenvuelven, lo que también implica exponer -una vez más,- a los propios integrantes de las Fuerzas.

DANIEL SCIOLI llenó de Policías de este bajo nivel de preparación, y probablemente también de inteligencia necesaria para el cumplimiento de su función, para sólo obtener la imagen de un Gobierno preocupado por la sociedad. Ese fue el estilo del Gobernador nombrado, todo hecho para la imagen, y para su campaña política, y nada bueno y de utilidad para su pueblo …

Y en el resto del país, lo descripto para las tres Policías metropolitanas, no resulta tan diferente para sus cuerpos locales.

El punto es que la inseguridad conserva su crecimiento, pese al enorme esfuerzo de la comunidad para finalmente mantener a personas sin la debida preparación y vocación como para solucionar el problema. Y el costo, en dinero y recursos, es altísimo …

Recientes graves hechos de tránsito protagonizados por Policías conduciendo de manera indebida e irresponsable vehículos oficiales, agravan la situación y aumentan con razón, el temor y la inseguridad de la ciudadanía.

Lo relatado lleva necesariamente a dejar formulado un serio interrogante: ¿Habrán tomado real y verdadera conciencia de la grave situación las nuevas autoridades?. ¿Se estará preparando algo al respecto …?.

FUENTE: ENFOQUES POSITIVOS