La realidad es que el terrorismo de los setenta nunca se fue. Mucho menos hasta hoy, los kirchneristas

Tristes sucesos actuales son aprovechados por los violentos de siempre …

El clima de violencia persiste en el país, en razón, precisamente, de esa sostenida presencia

Hay una larga cadena de responsabilidad que les ha servido de sostén a los más violentos de la Argentina, desde aquellos años fatídicos, los de la década setentista, hasta precisamente hoy, y quienes han servido a ese enfermo segmento de la ciudadanía lo han hecho, y lo hacen, en los ámbitos de la política, la economía, la justicia y la educación y mediante la ocupación de cualquier otro espacio desde donde se pueda servir, por acción u omisión, al favorecimiento de esa sinrazón que afecta tanto al país, lo paraliza, lo desprestigia, lo anula, y especialmente le provoca el aislamiento.

Varios ejemplos tenemos en nuestra región, que resultan aptos para ser mostrados como representantes de la tragedia que acaba de describirse.

Y los desaciertos cometidos por las distintas administraciones, incluida claramente la actual de Cambiemos, ha favorecido ampliamente al sector violento recién descripto. Les ha permitido ingresar en espacios claves para su mantenimiento, y hasta facilitado poderosos recursos materiales, y además de cargos de jerarquía en el mismo Gobierno. De modo que, según sea el momento por el que atraviesa el país, ellos permanecerán agazapados, o saldrán a la luz mostrando toda su fuerza.

No se trata de un sector enormemente numeroso, pero la historia registra que un reducido grupo de violentos y ruidosos, y dispuestos a todo, terminan fácilmente logrando el poder total, ante los silenciosos y pasivos, condición que muestran la mayoría de los habitantes de la Argentina, y de no pocos países de la región. Y también en el mundo todo, salvo notables excepciones de Naciones que han desarrollado una fuerte cultura y además un valor personal, de parte de sus integrantes, lo que les ha servido para mantener a raya a los díscolos que normalmente sufren algún tipo de patología mental.

Ante la gravedad de lo descripto en los precedentes párrafos, lo que obviamente no es ninguna novedad, salvo que no se lo quiera ver, el atinado lector legítimamente puede preguntarse si esa realidad es imposible de modificar en la Argentina, si definitivamente debe considerársela irrevertible. La respuesta debería apelar a cuestiones culturales, educativas, y a un sinnúmero de situaciones vividas en el país, entre las cuales se cuentan hasta los malos ejemplos históricos, la falta de una clara vocación participativa en las cuestiones políticas, de parte de la población, y una retroalimentación que se produce permanentemente a partir de lo que el ciudadano sufre cotidianamente.

Pese a lo malo que puede demostrarse en todo momento, es posible conseguir un país vivible, confiable, predecible, que logre sacudirse de ese maldito grupo de violentos e incivilizados que todo lo ensucian y complican en esta vida. Pero hace falta trabajo, el trabajo de mejoramiento personal de cada uno de los integrantes de la sociedad, que tienen que aprender a seleccionar lo mejor, por sobre lo peor, en todas las circunstancias de la vida.

Debe tenerse en claro, tal como quedó expresado y como un aspecto positivo, que quienes integran ese grupo de inadaptados, no constituyen una enorme cantidad de personas y que sólo se mantienen activos, gracias a la indiferencia del resto de la población, que por temor o comodidad los ignora, que no se instruye, que se deja confundir por sus acciones que precisamente apuntan a ese propósito, entre las cuales se destacan las que se desarrollan en los Medios de Comunicación que ellos alquilan o poseen como dueños.

Ocurre que saben “meter ruido” y hacerse visibles en las calles, para infundir el terror que los identifica. Para ello también se valen de su propia carencia de escrúpulos. Pero hay que enfrentarlos desde el esclarecimiento privado y público, desde la denuncia y desde el valor personal.

La Argentina se compone de una mayoritaria población deseosa de vivir en paz, en crecimiento y desarrollo. Quien esté en contra de ese sistema de vida, ciertamente buscaría, además de un gran daño para el país, el suyo propio.

Y, finalmente, si hay una reflexión válida para cualquier circunstancia, que el argentino de bien debería formularse, e implementar en su vida, es que no hay que prestarse al juego de los Medios de Comunicación deshonestos, cuando ellos presentan irresponsablemente en sus espacios a los peores referentes de los violentos e inadaptados, brindándoles, como es el caso de los políticos corruptos que aún permanecen en libertad ambulatoria, la gran oportunidad de presentarse al público como angelicales ciudadanos, desde donde siguen mintiendo, y por lo tanto, confundiendo …

Tantas oportunidades se les ha brindado, que muchos de ellos terminan en importantes cargos políticos –hasta el de Presidente de la Nación-, o actuando en otros ámbitos que representan valiosas oportunidades de permanencia en el poder.

Quien dude de esto último, sólo tiene que, nada más, echar una simple mirada a su alrededor …

6 Comments on "La realidad es que el terrorismo de los setenta nunca se fue. Mucho menos hasta hoy, los kirchneristas"

  1. Chicos, con las caripelas que ponen en la foto ya meten miedo. ¿Cuándo desaparecerán estos bichos mafiosos y dañinos?

  2. individuos nefastos, grises y peligrosos si los hay, que viven sobre mentiras burdas y desagradables y sin embargo la Argentina los cobija como antes equivocados, consiguieron engañar a las autoridades de países europeos que les brindaron ayuda

  3. Van a seguir pasando los años y van a estar libres todavía. Es un escándalo y un pésimo ejemplo para los jóvenes que ven como se negocia la impunidad

  4. Adhiero al primer párrafo de la nota el que habla de la cadena de responsabilidad para que se hayan mantenido hasta hoy impunes los que impulsaron la violencia en nuestro país en los años setenta y que siguen en importantes cargos directivos de la politica del país y podría sumarse ahora Taiana si obtuviese un cargo legislativo

  5. Aquí tiene que funcionar un juego de doble vía entre el gobierno y la gente y me refiero a que la población tiene que repudiar con claridad a los que representan los sistemas corruptos y populistas pero el gobierno también tiene que ser claro a la hora de poner gente en los cargos y denunciar con la mayor transparencia posible a todos los que no hagan las cosas bien y en especial a los de su propio partido

  6. El primer gran violento en la Argentina durante el siglo pasado fue Perón y luego le siguieron los que él adoctrinó muchos de los cuales viven todavía y se dedican a hacer daño desde la política

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