“La Libertadora del 55”. Una nota del doctor RAFAEL SARMIENTO, especial para el Portal

De pie, el entrevistado doctor Rafael Sarmiento, en una conferencia brindada en la Institución de Magistrados y Funcionarios Judiciales de la Nación

Recuerdo del trascendente hecho, muy apropiado cuando hoy peligra la libertad en la Argentina

ENFOQUES POSITIVOS entendió que en nuestro país, en la actualidad, resulta imprescindible apelar al recuerdo de un acontecimiento de enorme importancia para su historia, el que tuvo que ver con la libertad, y con el enorme peligro de perderse que ésta tuvo, tal como aconteció a mediados del Siglo pasado, durante el Gobierno de JUAN DOMINGO PERÓN.

Se hace necesario resaltar, como un ejemplo a considerar, la valentía y heroicidad de muchos argentinos que entonces decidieron salir de su “zona de confort”, y enfrentar el duro desafío que la dictadura peronista les imponía.

La triste y angustiante situación vivida en esos años, dio origen a la maravillosa epopeya que aquí se recuerda, siendo hoy un momento muy apropiado para rescatarla, cuando aquí y ahora mismo esa libertad vuelve a estar en serio peligro.

El Portal eligió para rememorar al momento previo de la Revolución Libertadora de 1955, y a su ejecución misma, a un estudioso del fenómeno, pero también alguien que fue por entonces un joven participante del mismo.

RAFAEL SARMIENTO estudió el Bachillerato Nacional en la Provincia de San Juan, y se recibió de Abogado en la Universidad Nacional de La Plata.

Es Juez Federal en lo Penal, Retirado, con desempeño en la Capital Federal.

Es Miembro de la Academia Argentina de la Historia y preside el “Instituto Sarmiento de Sociología e Historia”, y es Vicepresidente de la “Comisión de Afirmación de la Revolución Libertadora”.

Ha escrito numerosos libros que reflejan la historia de la Argentina, a nivel Político y Social (*).

A continuación la nota del doctor SARMIENTO:

“LA LIBERTADORA DEL 55

Por el doctor RAFAEL SARMIENTO

Los deseos de libertad y de independencia aparecen  siempre íntimamente vinculados a un reclamo tanto  de soberanía personal, y del país en que se vive.

Domingo Faustino Sarmiento en su “Facundo“ dice que en lo que en Quiroga es instinto, en Rosas es sistema, señalándonos que lo necesario, refiriéndose a Juan Manuel de Rosas, es voltear el antisistema, o sistema tiránico,  para reemplazarlo por el sistema del orden social de la libertad, el verdadero sistema que aparece con la Constitución Nacional (CN) de 1853/60 como el orden social de la libertad.

Esos deseos de soberanía personal, de libertad como de independencia republicanos, han sido muchas veces  desafiados y negados por procesos cívicos y políticos anti republicanos, tiránicos y autocráticos, contrariando, como antisistema, la naturaleza humana, y que fueron enfrentados y vencidos por quienes reclamaban un orden social que los contenga, más claramente, por el orden social de la libertad, como vengo señalando.

Desde la Revolución del 25 de Mayo de 1810, pasando por la Declaración de Independencia del Congreso de Tucumán de 1816, nuestra historia ha girado en torno de la soberanía. Cornelio Saavedra, en mayo de 1810, dijo “solo el pueblo es el que concede autoridad y mando”, principio cardinal que ha sido, repito, muchas veces contrariado por sistemas políticos conocidos como tiranías o dictaduras anti republicanas.

Nuestro país, nuestro pueblo, no ha sido extraño a semejantes contradicciones que afectaron seria y gravemente a la naturaleza humana, la condición social y al estilo de vida en paz y libertad.

El 4 de Junio de 1943 Juan Domingo Perón interrumpe el orden constitucional de la Constitución Nacional de 1953/60, y lo reemplaza por el orden nazi fascista, procurándole legitimidad con el dictado de la Constitución de 1949, sustituyendo así la fundacional que estorba sus propósitos totalitarios.

Recuérdese que Perón, militar destinado en Aosta, Italia, se enamora del  fascismo de Mussolini y regresa a nuestro país con la “carta del laboro”, la que le sirve para establecer un cuerpo sindical que le será de utilidad a su ejército personal, al que suma a las herramientas que le da la citada Constitución de 1949, como por ejemplo la reelección indefinida, entre otras ventajas.

Así la soberanía del pueblo pasa y se “instala” en cabeza de una sola persona; desaparece el Colegio Electoral y se impone la elección directa.

Así es como la Constitución de 1949 le otorga a Perón la suma del poder, se apodera del Congreso donde aparecen en su contra algunos próceres como Yadarola, Santander, Sanmartino, Pastor, Balbín, Alfredo Palacios, los cordobeses Mercado y Aguirre Cámara, los sanjuaninos Ricardo Basualdo, Jorge y Ricardo Yanzón, Aguiar Vázquez y Sarmiento, los radicales unionistas de la UCR, y los demócratas como Emilio J. Hardoy, y muchos otros estudiantes secundarios y universitarios.

El manejo de la demagogia le permite a Perón apoderarse de los estados de conciencia del pueblo que es el bien cívico y político esencial.

La CN dictada en 1949 prevé la reelección indefinida, y el peronismo como partido único que  sojuzga el ejercicio de la soberanía cívica y política.

Desaparece la rendición de cuentas y la periodicidad que sabiamente imponía la Constitución fundacional del 53/60.

La dictadura aparecía enmascarada a través de la demagogia, y las elecciones que no respondían a la voluntad popular libremente expresada por el principio republicano según el cual el pueblo es quien concede autoridad y mando.

Así es como el monopolio de la decisión y de la fuerza la ejerce una sola persona, el demagogo convertido en tirano.

La tiranía parecía aceptable y todo acto o mando del supremo y dictador era ley. La ley de “Alpargatas si libros no” y “Quién ha visto alguna vez un dólar”.

Corría el año 1944 y el Jefe de Manzana y la persecución policial, servían de mordaza, todo, por entonces, ante la indiferencia de las fuerzas armadas.

Ni Corte Suprema ni jueces independientes; ni Parlamento o Congreso libre; ni provincias autónomas. Ni Colegio Electoral. Solo demagogia.

De esa manera los estados de conciencia se trasladaron a la conciencia de uno solo, el dictador.

Perón temía a los militares con mando de tropa y por ello sus hombres se encargaban de dar de baja a los sospechosos. Rafael Sarmiento Fernández de Oro, a la sazón Jefe del Regimiento 20 de Infantería en Jujuy, sospechado de conspirador, en 1944 es separado del Ejército por el Ministro de Guerra General Lucero. La misma mala suerte le sigue a todos los militares y marinos  sospechados de conspiradores.

La conspiración de los militares y marinos retirados por “desafectos al régimen”, y los civiles dispuestos a luchar por la república, toman cuerpo día a día para reponer las instituciones republicanas. Perón no advertía que los desafectos al régimen se armaban poco a poco.

Perón gobierna con estado de sitio anual y directo que solamente levanta el día de elecciones; a lo que suma el estado de guerra interno. Siembra el temor y obliga a la afiliación obligatoria a su partido. Todos bajo su control.

La economía privaba al gobernado de todos los elementos y bienes más indispensables.

Perón se expandía ejercitando procedimientos violentos reñidos con la  necesaria y ya reclamada convivencia en paz y en libertad.

Es que Perón creía en una tercera guerra mundial y manteniendo su evidente nazismo y sus procedimientos mussolinistas, cerró el País al mundo especialmente ante  los Estados Unidos de Norte América, al que utilizaba como chivo expiatorio de los males que venía ocasionando.

Perón ejercía su control desalojando a sus enemigos civiles, marinos y militares y apoyándose en el mecanismo gremial trazado con su carta del laboro del italiano aliado de Hitler.

Las conspiraciones en su contra fracasaban por delaciones. Desde 1944, el ejército y la marina aparecían cada vez más sometidos al régimen.

Las hipótesis de los conspiradores se enderezaban a destronar al tirano y reponer la Constitución Nacional de 1853/60. Esa era la bandera del 55.

Rondaba  el año 1955 y parecía llegada la hora de la resistencia y de la decisión para reponer la república con las garantías consagradas en la CN de 1853/60.

La Libertadora, del 16 de Septiembre de 1955, convertida en revolución como proceso enderezado a reponer las libertades públicas, imperaba desde mucho tiempo atrás en el inconsciente colectivo como un bien supremo.

Era la fuerza moral que los mantenía al pie de la bandera de Belgrano y del coraje de San Martín; de los reclamos de Domingo F. Sarmiento y Bartolomé Mitre.

El pueblo alertado levanta su cabeza como siempre.

Basta advertir que al declararse la independencia en el Congreso de Tucumán de 1816 con la voz del sanjuanino Fray Justo Santa María de Oro, entre otros, se impone  el reconocimiento de la soberanía de la Nación y del pueblo, es decir, que caída la tiranía de Rosas en Caseros, surge claramente, en Septiembre de 1955, el orden social de la libertad  en la Constitución Nacional de 1853 con su reforma de 1860 .

Es decir, que la Revolución de Mayo de 1810, el Congreso de Tucumán de 1816, la batalla de Caseros con la caída de la tiranía de Juan Manuel de Rosas en 1852, que abrió el camino de la república en manos de Urquiza, Mitre, Sarmiento, Avellaneda y Roca, y con el dictado de la Constitución Nacional de 1853/60 son, junto con la Revolución Libertadora de 1955, hijos de una misma madre, la república, y de un mismo padre, el orden social de la libertad.

No debemos olvidar a los protagonistas de la resistencia y la revolución: El pueblo argentino, sus marinos el Almirante Isaac Rojas, los Contra Almirantes Sánchez Sañudo, Palma,   Toranzo Calderón; los militares Lonardi, Pedro Eugenio Aramburu, Anaya, el sanjuanino Teniente Coronel de Infantería de montaña Rafael Sarmiento Fernández de Oro, los políticos como Aguirre Cámara, Mercado, Aguiar Vázquez, Yadarola, Santander, Sanmartino, Alfredo Palacios y otros que no deben quedar en el olvido.

Desafiada militar y navalmente, y vencida finalmente la resistencia peronista, la revolución libertadora cumplió su  histórico cometido, derrotando la tiranía y restableciendo la Constitución Nacional de 1853/60.

En la actualidad, desafortunadamente, la CN repuesta en el 55 por la Libertadora, vuelve ser reemplazada por la de 1994, merced al pacto de Olivos entre Menen y Alfonsin,  constitución que tiende a la concentración de poder en unidad de régimen, sin Colegio Electoral, a la manera unitaria y no federativa.

Nuestros políticos no aprenden de nuestro glorioso pasado.

Hay que volver nuevamente a la Constitución Nacional de 1853 con su reforma de 1860 para que la República sea verdaderamente representativa y federativa, enarbolando  los principios de periodicidad, de rendición de cuentas y de  división de poderes, con los derechos y las garantías de jerarquía constitucional recordando e imitando el patriotismo de los próceres de  la ejemplar Revolución Libertadora”.

  • EL ENTREVISTADO, ADEMÁS DE LOS DATOS EXPUESTOS EN LA PRESENTACIÓN DE SU ENTREVISTA,  HA DICTADO VARIAS CONFERENCIAS,Y FUE TAMBIÉN DOCENTE UNIVERSITARIO. ENTRE SUS LIBROS SE DESTACA EL TITULADO “FRAY JUSTO SANTA MARÍA DE ORO. UN REPUBLICANO EN EL CONGRESO DE TUCUMÁN”.

5 Comments on "“La Libertadora del 55”. Una nota del doctor RAFAEL SARMIENTO, especial para el Portal"

  1. HACE MUCHO MUCHO TIEMPO QUE NO LEO NADA SOBRE LA LIBERTADORA CON LO IMPORTANTE QUE FUE PARA UN SECTOR DE LA COMUNIDAD. NO GUARDO MUCHOS RECUERDOS PERSONALES PORQUE NO SOY TAN VIEJO PERO LO QUE ME HAN CONTADO Y LO QUE HE LEIDO DE FUENTES SERIAS ME DICE QUE HA SIDO DE LO PEOR POR LO QUE CADA VEZ QUE ALGUIEN SE PRESENTA COMO PERONISTA Y ADEMÁS HACIÉNDOLO CON ORGULLO, LO LAMENTO POR ESA PERSONA PERO A LA VEZ LA CONSIDERO CÓMPLICE DE ALGO MUY GRAVE QUE SE LE HIZO A LA ARGENTINA

  2. Como ilustración le digo al señor Cabana Cal que si esta nota hubiese sido publicada durante el peronismo no solo este medio no podría haber salido nunca más pero él mismo se vería perseguido hasta con riesgo de perder la vida. Así eran esos tiempos y esos dictadores

  3. Germán Luís Cisneros | 8 agosto, 2019 at 10:02 pm | Responder

    Bien habla la nota sobre quienes decidieron alejarse de su zona de confort por usar una expresión muy de moda hoy. Para esos valientes que al igual que cuando la Patria estuvo amenazada por el terrorismo internacional hubo héroes que la salvaron, mi gran reconocimiento y también coincido que por estos mismos días hay nuevamente graves riesgos para la Argentina. Especialmente a los jóvenes hay que invitarlos a participar

  4. Con todo lo que se pueda y deba decir sobre el peronismo, lo que además no se discute porque estuvo siempre a la vista, hoy la Argentina vive una invasión de políticos con esa ideología nefasta y mentirosa. Pobre la Argentina, lo que le espera porque hasta el actual Presidente mantiene esa ideología y quienes le siguen, otro tanto

  5. POR QUE NO SALEN LOS VALIENTES, SI ES QUE AHORA LOS HAY COMO LO HICIERON LOS DEL 55 Y CONSIGUIRON DERROCAR A LA TIRANÍA CORRUPTA Y ANTIPATRIOTICA

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