Hace bien MACRI en querer “emprolijar” el Gobierno, porque las inversiones seguirán sin llegar

Además del esfuerzo de manifestarse públicamente, los problemas del país requieren un compromiso más fuerte y activo todavía …

En el exterior aún no llegan a confiar, necesitan más y mejores señales. ¿Superará esa exigencia el Presidente?

Han pasado apenas 24 horas desde que finalizó formalmente la reunión convocada por MAURICIO MACRI a quienes a su juicio son los principales referentes de los distintos factores del poder en la Argentina. ¿La razón del llamado?: Intentar encontrar formas de acuerdos que motoricen definitivamente las soluciones a los grandes temas del país, en cuanto a producción, educación, y justicia, entre pocos otros. Es decir, lo más urgente, las materias sobre las cuales hay coincidencia entre quienes vienen pensando desde antes del final mismo del kirchnerismo, cómo instrumentar la reconstrucción de algo que había quedado caído y hundido a centenares de metros del piso.

No se podría dudar de las buenas intenciones que hoy manifiesta el Presidente, sencillamente porque en todo esto va su futuro, su permanencia en el poder, pero sin embargo, los logros en su Gobierno han tardado mucho en manifestarse, después de casi dos años de Gobierno, a pesar de que nadie deja de considerar las dificultades encontradas al asumir el Gobierno, y la resistencia de parte de una porción nada desdeñable de la población. Lo que podría bien llamarse complicidad con el desorden, por cuestiones de conveniencia personal, a todo nivel, desde el pequeño comerciante y hasta el industrial que hasta entonces se veía favorecido por la ausencia de controles, los corruptos quienes obviamente repudian el orden, los “idiotizados” por el régimen anterior, y quienes ofrecen rechazo a cualquier cambio, por más conveniente que este parezca, debido a cuestiones culturales de larga data.

Entre los temas más de fondo que ENFOQUES POSITIVOS trata en cada una de sus Ediciones, lo sabe el lector, está el de la Justicia. No es el único, pero está entre los primeros, y en esa reunión recientemente organizada en un espacio público cuyo lamentable nombre aún se mantiene, estuvo presente también el tratamiento de lo que tiene que ver con la Justicia. Si no fue todo, estuvo bastante cerca de serlo, porque el Gobierno tuvo el tino esta vez, de aprovechar la capacidad y honradez de muchos hombres que están fuera de la Política pero que como buenos ciudadanos vienen estudiando a fondo la problemática judicial. Varios de ellos, los más importantes y conocidos, han pasado en los últimos meses por este Portal, incluso con más de una entrevista cada uno.

No habrá definiciones todavía, es muy pronto para obtenerlas, pero los asistentes al encuentro se retiraron del lugar con sus carpetas llenas de escritos referidos a los principales objetivos que debe tener cualquier intento de organización a nivel nacional. El país todo debería ponerse a rezar para que esta ocasión fuere finalmente positiva y al menos si no en todo, si en gran parte definitiva. Muchos intentos hubo hasta el presente, la mayoría de ellos fallidos porque sus organizadores hicieron prevalecer sus intereses personales y algunos impusieron sus vetustas ideas, esas que la Argentina arrastra desde hace unas cuantas décadas. Y por culpa de estos fenómenos se llegó hoy a lo tan conocido, y sufrido por todos.

En esa reunión obviamente no pudo estar presente la población, no es posible que así sea, por cuestiones físicas, de espacio, ni por la complejidad organizativa que se crearía. Para ello la comunidad tiene el voto, y otras formas de manifestarse. Ello no implica que esta debe seguir sin participar e inclusive interesarse, en los temas más importantes que movilizan a una Nación. La Argentina misma tiene en su historia reciente, pruebas de sobra para reconocer que la abulia y el desinterés llevaron a tristísimas consecuencias. Ese sector, ni más ni menos que el de la población, tendrá ahora que también hacer sus propias reflexiones y acuerdos, en primer lugar consigo mismo, para resolver un tipo de conflictos que tiene que ver con apegos a culturas de comportamiento, absolutamente negativas, y aquí se vuelve a las pruebas que están a la vista. Pero además de ser una necesidad, ese cambio de postura, es lo más razonable, desde todo punto de vista.

La situación sigue siendo muy difícil para la Argentina, y nadie la ayudará por una cuestión sólo de generosidad altruista, valga la casi redundancia. Hay que terminar con las infantiles e irresponsables actitudes de una buena vez, y ponerse a trabajar en el orden y en base a la unión de principios, temas sobre los cuales el país sigue estando muy flojo de papeles.

Se está aún a tiempo, y es imperdonable y suicida no sacar provecho del pequeño cambio que se ha manifestado a nivel de la Política. El desinterés y la concentración de esfuerzos sólo en las cuestiones personales, fue uno de los más importantes factores que contribuyeron al desastre argentino.