Grave acusación: “ … las posiciones abolicionistas en favor del delincuente están sostenidas por el narcotráfico …”

Carlos Manfroni

Esta y otras fuertes y claras definiciones al respecto, dejó CARLOS MANFRONI en su entrevista con el Portal

 

El abogado y escritor CARLOS MANFRONI se manifestó últimamente en las redes, en ocasión del desgraciado hecho criminal en el que se vio envuelto un médico en cercanías de su Consultorio, la semana pasada, en la localidad bonaerense de Loma Hermosa, cuando fue atacado por un delincuente armado, pese a lo cual el profesional pudo salvar su vida, aunque finalmente, en ejercicio de su defensa terminó dando muerte a su atacante.

El hecho, como es bien sabido, generó todo tipo de comentarios pero sirvió para recordar el estilo que han venido aplicando jueces y fiscales en la Argentina, por el cual el Estado termina defendiendo a los victimarios, y abandonando y hasta atacando, a las verdaderas víctimas.

MANFRONI, quien asesoró a casi todos los países de América en la materia anti-corrupción, además de ser el autor de exitosos libros referidos precisamente a la corrupción, se prestó a un diálogo con ENFOQUES POSITIVOS, del cual surgen definiciones muy valiosas, todo lo cual puede leerse a continuación, debiéndose aclarar que, en una actitud inusual de este Portal con respecto a los textos de entrevistas, hay expresiones destacadas en negrita por decisión de la Redacción del mismo, habida cuenta de la importancia de determinadas definiciones del autor:

P: Doctor Manfroni: En las redes sociales pudimos ver inteligentes títulos suyos, los que, que pese a su corta extensión, reflejan una realidad indiscutible, referida a la inseguridad que ataca a la Argentina. ¿Puede ampliarnos esos conceptos?

R: “En Twitter mostré mi indignación, que es la misma que la que tiene la mayoría de la sociedad, por el empeño del Ministerio Público Fiscal en procesar por homicidio agravado al médico que mató a un ladrón que lo estaba asaltando con un arma de fuego. Lo hice con el modo breve, simple e irónico que demanda esa red social y pregunté retóricamente si, cuando investigan quién tiró primero o cosas similares esperan que el asaltado juegue a la ruleta rusa o confíe en que el delincuente tendrá mala puntería, para sólo después disparar. ¿Cuántos disparos de ventaja debe dar un hombre honesto a un delincuente para que los fiscales abolicionistas de la pena (abolicionistas para los delincuentes, claro está) consideren que se trata de legítima defensa?

Creo que en la legítima defensa no se puede estar haciendo un cálculo sobre el resto de las posibilidades que tenía la víctima —que es el médico— en lugar de disparar. Como lo ha dicho muy bien la doctora Cohen Agrest en una reciente nota de La Nación, no se le debe pedir a quien sufre una agresión tan extrema que delibere en ese momento acerca de los caminos alternativos que podría seguir. Tiene un arma y dispara porque el menor riesgo que podría correr, el más exiguo porcentaje de error, significaría nada menos que entregar su vida. ¿Por qué exigir esto a un hombre de trabajo que no fue quien desencadenó la agresión?”.

P: ¿Por qué cree usted que la primera reacción tanto del periodismo en general como de muchas personas, es poner en duda la legítima defensa de la víctima, antes que reconocer la ilegalidad e inmoralidad que representa un ataque hacia un ciudadano que no promovió esa agresión, y que sólo devolvió lo que recibió de parte del delincuente?

R: “Quisiera distinguir entre los juristas mal llamados “garantistas” y el resto de la sociedad. Digo “mal llamados garantistas” por dos motivos. Primero, porque garantías constitucionales buscamos todos para el proceso penal, y no sólo ellos. Segundo, porque cuando se trata de la legítima defensa no obran con el mismo celo por las garantías constitucionales. Creo, en cambio, que en muchos de ellos la causa de su deformación jurídica no hay que buscarla en la filosofía sino en la psicología. Por algún motivo, quizá diferente en cada uno, tienen un resentimiento contra la sociedad y, especialmente, contra la familia y la gente de trabajo, la que construye el entramado social y contribuye cada día a hacer grande una Nación. Su venganza contra la sociedad tradicional es la delincuencia. El delincuente es, sin que él mismo lo sepa, el agente del resentimiento de esos hombres y mujeres de laboratorio. No hay que pensar que ellos aman al delincuente. En realidad, odian al hombre común. Cuando alguien mata a un delincuente sienten que le mataron a un soldado de su venganza contra la sociedad.

Otra parte de esos juristas siguen a los primeros por una cuestión ideológica. Son los que compran “el combo”; los que se preguntan: “¿Qué hay que pensar para ser progresista? ¿Esta es la lista de cosas que tengo que defender?” Tanto en la izquierda como en la derecha hay gente así, que no piensa por sí misma sino que acepta el paquete tal como viene.

En cuanto al resto de la sociedad, que incluye a muchos periodistas, me asombra la naturalidad con la que rechazan la tenencia de un arma por parte de un hombre común; y en esto no hay distinciones ideológicas. Hemos padecido tantas décadas —en realidad, siglos— de estatismo, que a todos les parece normal que el Estado —que no es más que el gobierno de turno— pueda decidir quién puede o no tener armas. Adoptan así un pensamiento surrealista. No se puede tener armas porque para defendernos está el Estado. ¿Y el Estado puede asegurarnos que nos defenderá siempre, indefectiblemente, sin que jamás seamos víctimas de un delito violento? No. No puede hacerlo en ningún lugar del mundo y menos aquí. ¿Entonces qué debemos hacer? ¿Confiar en estar dentro del promedio de aquellos a los que el Estado llegó a tiempo para defender? Otra vez nos piden que juguemos a la ruleta rusa. En los Estados Unidos, la tenencia y hasta la portación de armas es un derecho constitucional. Primero, porque la sociedad tenía armas antes de que existieran los Estados Unidos como un Estado organizado como tal; segundo, porque el derecho a la vida está antes que todos los demás derechos. Y consagraron esa garantía en la Segunda Enmienda, nada menos. La Primera Enmienda se refiere al derecho a la libertad religiosa y a la libertad de expresión.”

P: ¿Los argentinos podríamos esperar que a partir de la desaparición de un sistema penal tan nefasto, negativo y perverso, como el que implantó el Gobierno que se mantuvo en el poder hasta fines del año pasado, transgrediendo incluso nuestras leyes, la Justicia podría dar inicio a una sana y equilibrada transformación?

R: “Puede ser que con el cambio de Gobierno esta tendencia se atenúe; pero no creo que desaparezca porque estoy convencido de que estas posiciones abolicionistas en favor del delincuente están sostenidas por el narcotráfico. El narcotráfico demanda una cultura particular en una sociedad, incluyendo un sistema jurídico que lo favorezca, y paga por ello. No digo que dé dinero a los juristas, pero les da otras cosas, sin descartar que pueda haber dinero en ciertos casos: prestigio académico, difusión, congresos internacionales, promoción de sus libros, etcétera. Era lógico que con el Gobierno anterior, un gran promotor del narcotráfico, esta tendencia creciera hasta límites insultantes.

El Gobierno debería perseguir por prevaricado e iniciar juicio político a todos los magistrados que actúen contra la ley o contra los hechos fehacientemente demostrados. No digo que persiga a los jueces por el contenido de sus sentencias, como hizo el gobierno anterior, pero sí cuando sus resoluciones son tan contradictorias que llegan a constituir un delito”.

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Carlos Manfroni es abogado y escritor. Asesoró en casi todos los países de América en tema de anticorrupción. Publicó siete libros; el último de ellos, titulado “Propaganda Due”, acerca de la logia italiana que actuó detrás de políticos, empresarios, guerrilleros y militares en la Argentina de los 70.

 

FUENTE: ENFOQUES POSITIVOS

5 Comments en "Grave acusación: “ … las posiciones abolicionistas en favor del delincuente están sostenidas por el narcotráfico …”"

  1. Marcela Rubbio | 6 Septiembre, 2016 at 11:21 pm |

    Genial lo que dice este espeialista me gusta y lo comparto y tambien siempre sospeche que el mundo narco y asociado a la kirchner eran los responsables de esa locura que llamaron garantismo y que hay que eliminar

  2. ME GUSTA COMO ENCARA EL TEMA ESTE ESCRITOR – FELICITACIONES

  3. María Cecilia Pennou | 7 Septiembre, 2016 at 9:51 am |

    Aquí está la evidencia de lo que digo en el mensaje que dejé en la nota primera de esta página

  4. POR SUERTE HAY CADA VEZ MÁS CRÍTICOS Y MÁS INTELIGENTES QUE DENUNCIAN Y LES ABREN LA CABEZA A LOS TONTOS QUE TODAVÍA ANDAN DANDO VUELTAS POR AHÍ

  5. Marcelo de Jesus | 16 Septiembre, 2016 at 12:50 am |

    Coincido totalmente con el Dr. Manfroni. Agrego: el delincuente elige el tiempo, modo, el lugar, ademas de ser un profesional. El delincuente tiene estas ventajas sobre las victimas. Por eso no se puede admitir que jueces y fiscales juzguen a la legítima defensa como si las víctimas estuvieran sentadas en una biblioteca discirniendo entre la vida y la muerte

    El segundo comentario es sobre el perfil de jueces que se eligen. Es respetable que un juez le de preferencia a los delincuentes. Entonces no los elijamos. Pero para eso hay que ser conscientes con nuestro voto. Los politicos que elegimos, los representantes de los jueces y de los abogados, deben ser personas que consustanciadas con la defensa de la sociedad.

    Ni en las elecciones nacionales ni en las del Colegio de Abogados ni en la de Magistrados veo candidatos que digan claramente, entre otras cosas, qué tipo de jueces van elegir.

    El problema de origen son quienes eligen a los jueces.

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