¿Es legítimo determinar el nivel de corrupción de una Nación, a partir del modo como ésta vota?

Unas joyitas, por cierto

El “dime con quién andas y te diré quién eres” puede ser de gran utilidad en este caso

Cuando se hizo conocer la composición de la fórmula presidencial del Frente de Todos, Partido que reúne gran cantidad de figuras muy cuestionadas de la Política en general, y contiene como Vicepresidente a quien cuenta sobre sus espaldas con más de una decena de procesos penales y varios pedidos de prisión preventiva, le llovieron a ENFOQUES POSITIVOS una cantidad importante de consultas de colegas Periodistas del exterior, que de hecho ya conocían, y con detalles, la situación ante la Justicia de los integrantes del nombrado nucleamiento Político, el que resultó ganador en las últimas elecciones.

La pregunta inicial, casi calcada, fue: ¿Cómo es posible que ellos se presenten como candidatos?, la cual luego mutó a: ¿Cómo fue que la mayoría de los electores los eligieron?.

Y es ahora el Portal el que se formula un interrogante más: ¿Es legítimo considerar como muestra válida, la actitud que han tenido recientemente los argentinos al votar y hacer ganar a una fórmula compuesta por caracterizados corruptos, con todas las pruebas en poder de la Justicia – incuestionables pruebas-, acerca de las cuales pareciera que los culpables hasta hiciesen ostentación de ellas?.

De ningún modo alguien debería festejar una situación tan triste y negativa, pero habrá que convenir que como respaldo a muchos informes de este Medio, donde desde hace bastante tiempo se escribe acerca de la corrupción que hay en un alto porcentaje de la población argentina, representa un alivio, porque no faltaron comentarios hechos a EP que suponen exageración en estos Editoriales, que no es tan alta la corrupción y que la misma estaría circunscripta sólo a un grupo de dirigentes políticos, tales como Legisladores y además Empresarios, y especialmente en los últimos años, a Funcionarios de la Justicia.

En realidad, Dirigentes, sí, pero no sólo Políticos, sino de todo tipo. Pero también la población común, quienes ahora han quedado en evidencia con el depósito de sus votos de confianza, en personas que no lo merecen. Y si bien es cierto que la corrupción existe en la mayoría de los países, la Argentina arrastra índices lamentables, por cierto, tan negativos, como lo es el triste fenómeno del país en general y a todo nivel, y como lo es la muy alta inflación, casi insuperable. Circunstancias que se manifiesta aquí, desde hace muchas décadas, las que algunos historiadores fijan en siete, por lo menos. Pero no es tan sencillo obtener esa antigüedad recordando solamente la llegada de JUAN PERÓN a la Política, y una actitud continuada en ese derrotero, desde entonces.

Desde la época de la colonia ya existen antecedentes, y de allí en más no faltan en la historia referencias concretas o sospechas con cierto fundamento, acerca de importantes negociados que enriquecieron a más de una familia “patricia”, o tradicional.

Volviendo a la pregunta del título, sí, podría decirse que para este Portal es absolutamente válido determinar el grado de corrupción del país, a través del apoyo otorgado por su población a sujetos de muy mala conducta y fama, que es la que poseen los candidatos más votados. ¿Hay alguna duda al respecto, desde el pasado 27 de Octubre?.

Véase, si no, las actitudes que ya mismo están mostrando quienes ocuparán cargos de relevancia en el Gobierno próximo. No se está inventando nada, sólo hay que estar medianamente informado como para saberlo.

La población sigue recibiendo una andanada de mentiras acerca de lo que ellos dicen que van a hacer o dejar de hacer. Muchas de ellas de imposible cumplimiento, pero pareciera que el viejo dicho que se les atribuye a los argentinos aquello de “Mentime que me gusta …”, hoy está en su más alto grado de realización.

De allí la importancia de organizar campañas educativas e informativas preventivas. La población ha de estar preparada para frenar y contener a los posibles ataques parecidos a los sufridos recientemente por Chile, o las amenazas que caen sobre Colombia. Nuestro suelo no está a salvo de ataques de la misma proveniencia.