El totalitarismo y lo de siempre: Contar con una Constitución y una Justicia a medida

Detrás de estas paredes, se mantiene gran parte de lo peor de la Argentina ...

Mala fe, encima con ausencia de originalidad. Los gobiernos populistas estancados y haciendo todo el daño que puedan

Pocos días después que ENFOQUES POSITIVOS entrevistara al doctor DANIEL SABSAY, para la nota que apareció en la precedente Edición a la actual, él escribió una nota para LA NACIÓN, la que tituló, contundentemente: “No es el momento ni hay necesidad de reformar la Constitución”, en alusión a un sinnúmero de pavadas –calificación que agrega el Portal-. que dicen los malos y tramposos Políticos, especialmente quienes actúan de mala fe, a sabiendas que el problema de la Argentina no pasa por ahí, sino por, precisamente el incumplimiento de una Constitución bastante bien pensada, según así lo manifiestan los especialistas más serios con que cuenta el país.

Sin embargo, desde un primer momento, antes inclusive del inicio de la última campaña proselitista destinada a las PASO, la fórmula FERNÁNDEZ & FERNÁNDEZ, anunciaron (¿O amenazaron?) que si llegaban a la Presidencia una de las primeras iniciativas legislativas sería la de imponer una nueva Constitución, con un Poder Judicial a medida, etcétera, etcétera.

Es como sucede con los problemas en el tránsito, cuando sus responsables, para “zafar” de la situación y al verse desbordados por incapacidad o compromisos, salen a airear el tema de la desactualización o inexistencia de las normas, en esa materia, omitiendo decir la verdad sobre el caso.

Mentiras totales. El Portal en sus largos años de existencia ha conversado largamente acerca de esta cuestión, y en casi todos los casos recibió, de parte de sus especialistas, la convicción de que en la mayoría de los casos las leyes de tránsito son correctas y casi no requieren retoques, y el problema pasa, también allí, por el incumplimiento, la inobservancia y el desconocimiento de esas leyes. También, y fundamentalmente, porque no hay autoridades que se molesten en aplicarlas, salvo cuando tal tarea implique importantes ganancias para los Gobiernos de turno. Es decir, no hay campañas informativas y preventivas, sino que en ese terreno lo que suele hacerse son sólo campañas “recaudadoras”.

¿Le suena conocida esta idea al lector, tanto del que viva en la ciudad de Buenos Aires o en cualquier ciudad del interior del país, o en las distintas rutas de la Argentina …?.

Vale agregar, como un dato accesorio, que gran parte de las leyes de tránsito a nivel provincial o municipal, son copias de la que funciona desde hace tantos años en la ciudad de Buenos Aires. Lo que resulta lógico. ¿A qué otra fuente acudirían las autoridades de esas jurisdicciones, sino a la de la ciudad más importante y actualizada del país?.

Volviendo al problema central, entonces, y como queda claramente expresado, mucho de lo malo que les sucede a los argentinos, tiene que ver con la incapacidad del Estado o desinterés del mismo, en la aplicación de leyes. Las únicas que en la Argentina se cumplen, son las que favorecen a determinado sector o enriquecen a los Políticos o los Funcionarios que estos nombran, para que terminen “repartiendo” esos ingresos que son presentados como propiedad del Fisco, y que los mismos sirvan para aliviar los pesados gastos del Estado, y además vayan a parar a otros destinos ilegales e ilegítimos.

Cualquier ciudadano informado no sólo aceptaría esta aseveración sino que coincidiría con su contenido.

Y el doctor SABSAY sabe bien lo que dice, es uno de los mayores expertos en el país, en Derecho Constitucional, con una importante actividad académica y profesional, con escasos precedentes en el país.

Porque también la Argentina tiene habitantes, ciudadanos, funcionarios, que son buenas personas y debidamente capacitadas. Lo que ocurre es que no se les permite trascender, especialmente si se convierten en denunciantes de todas las trampas que los Políticos y los Funcionarios de la Justicia utilizan para su propia supervivencia, lo que se practica, además, al más alto nivel de gastos y lujos.

Mientras no se tome en cuenta esta situación y la comunidad decida exigir la disminución de los gastos del Estado, poco, o nada, se avanzará …

 

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