El rescate de un documento que denuncia las graves irregularidades en los juicios contra los militares

Gustavo Igounet

Su autor es el Abogado GUSTAVO IGOUNET. Fue escrita en 2011 a sus compañeros de Promoción del Colegio Militar

Con el permiso de su autor, ENFOQUES POSITIVOS recupera el siguiente escrito por mantener el mismo, total vigencia, concedida por la inacción de la Justicia, aún frente a las numerosas y fuertes denuncias hechas contra los Gobiernos de los KIRCHNER y el actual de MAURICIO MACRI.

IGOUNET es Miembro de la Asociación Civil Abogados por la Justicia y la Concordia.

El trabajo se titula: “El león mordido”.

“Que­ri­dos com­pa­ñe­ros y camaradas:

El ultraje es per­ma­nente. Si con­si­de­ra­mos que los apre­sa­mien­tos son como con­se­cuen­cia de haber hon­rado la pala­bra dada cuando jura­mos defen­der la Ban­dera hasta la muerte, evi­tando por todos los medios que fla­meara el trapo rojo en los más­ti­les de la Patria, fácil nos resul­tará con­cluir en que ya pasó el tiempo del abogado. ¡Éramos tan chi­cos, y ya éramos sol­da­dos! Nunca deje­mos de serlo. Hace poco me con­sultó un joven Gene­ral, echado a los pocos meses de haber ascen­dido. Estaba preo­cu­pado por el giro que están tomando los jui­cios y lo per­ti­naz de la per­se­cu­ción. Pienso que, a veces, en momen­tos dolo­ro­sos vale la pena una sonrisa.

Enton­ces, al cama­rada que me con­sul­taba le con­testé con un viejo cuento. Dice así: En el África del apart­heid, un negro que andaba en su auto por los barrios de los blan­cos come­tió una infrac­ción de trán­sito. Fue apre­sado, lle­vado ante un tri­bu­nal de “Jus­ti­cia” y con­de­nado. La pena con­sis­tía en luchar de igual a igual con un león. Ambos con­ten­dien­tes debe­rían ayu­nar durante dos días, antes del com­bate. Cuando llegó la hora, el negro fue lle­vado al esta­dio de los blan­cos, col­mado de público.

Fue atado (se le dijo que era una pre­cau­ción para que no resul­tara las­ti­mado el león, ya que había que pre­ser­var el eco­sis­tema, y se tra­taba de una espe­cie en vías de extin­ción). Luego se lo intro­dujo al negro en un pozo, sobre­sa­liendo única­mente su cabeza. El león, ham­briento y feroz, fue soltado.

Arre­me­tió con­tra el infrac­tor y en la pri­mera pasada le arrancó una oreja; vol­vió a la carga, hecha agua la boca, y en la segunda arre­me­tida le arrancó al negro la nariz y un trozo de cara; cuando encaró la ter­cera embes­tida, el mor­ti­fi­cado negro lo vio venir, lo midió e hizo un movi­miento eva­sivo con la cabeza, logrando mor­derle fuer­te­mente los testículos al león. De las tri­bu­nas sur­gió un ala­rido his­té­rico: “¡Peleá lim­pio, negro hijo de puta!”

La his­to­ria del negro y el león viene a cuento. Resulta que, luego de treinta años, el enemigo con ropaje cívico nos apresa y nos dice:

— Noso­tros no somos como uste­des: les reco­no­ce­re­mos sus dere­chos, los some­te­re­mos a los jue­ces de la Cons­ti­tu­ción, no como lo que uste­des hicie­ron con sus pobres víc­ti­mas, inde­fen­sas e inocen­tes. Les dare­mos, en fin, un jui­cio justo en el que con­ta­rán con todas las garan­tías. A ver qué tie­nen que decir, ¡defiéndanse!

— Bueno, en pri­mer lugar, las leyes de Punto Final y Obe­dien­cia Debida…

— ¡No! Esas leyes no sir­ven más, fue­ron decla­ra­das inexis­ten­tes por la nueva Corte Suprema…

— Ah, bué…, enton­ces invo­ca­mos en nues­tro favor la pres­crip­ción de la acción penal, ya que se trata de hechos que pasa­ron hace más de un cuarto de siglo y…

— ¡No! Esos hechos nunca pres­cri­ben, por­que se trata de deli­tos impres­crip­ti­bles, de lesa humanidad…

— Ah, enton­ces, nos ampa­ra­mos en el prin­ci­pio de la cosa juz­gada (non bis in ídem), nadie puede ser juz­gado dos veces por la misma causa, y noso­tros ya fui­mos sobreseídos …

— Sí, pero no… Tam­poco pue­den ampa­rarse en la lla­mada “cosa juz­gada” por­que esos jui­cios fue­ron nulos, resuel­tos en mérito a leyes que no exis­ten más y se opo­nen a los Tra­ta­dos de Dere­chos Huma­nos que se incor­po­ra­ron a la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal a par­tir de 1994.

— Está bien, enton­ces invo­ca­mos la amnis­tía y el indulto, lo que impide que se nos vuelva a juzgar…

— Claro. Pero las amnis­tías y los indul­tos están prohi­bi­dos para ampa­rar deli­tos crue­les, atro­ces y abe­rran­tes, como los que uste­des come­tie­ron con­tra nosotros…

— Enton­ces ale­ga­mos el cum­pli­miento de las órde­nes del ser­vi­cio, impar­ti­das por auto­ri­da­des cons­ti­tu­cio­na­les, para com­ba­tir al terro­rismo y a la sub­ver­sión apá­trida, en tiempo de gue­rra; está claro que según la ley vigente en el momento, los delin­cuen­tes eran los terro­ris­tas y no las Fuer­zas legales…

— Sí. Pero ahora, según los Tra­ta­dos Inter­na­cio­na­les de Dere­chos Huma­nos, el único delito de terro­rismo que existe, es el “terro­rismo de Estado”, que se asi­mila al cri­men de “lesa huma­ni­dad”, por lo que no se puede ale­gar el cum­pli­miento de órde­nes ilícitas.

— Plan­tea­mos, enton­ces, la nuli­dad de todo lo actuado por jue­ces desig­na­dos des­pués de 1983, pues no son nues­tros jue­ces natu­ra­les, los cua­les nos fue­ron qui­ta­dos (lo que pone en riesgo la vali­dez de las órde­nes de deten­ción que están librando los actua­les magis­tra­dos caren­tes de com­pe­ten­cia para juz­gar estos hechos)…

— ¡Error! Des­pués de 1983, cuando se reformó el Código de Jus­ti­cia Mili­tar, uste­des eran juz­ga­dos por el Con­sejo Supremo de las Fuer­zas Arma­das, inte­grado por mili­ta­res y no por jue­ces de dere­cho. La nueva ley no les sacó jue­ces, sino que les dio más jue­ces, y por aña­di­dura, más aptos, letra­dos, capa­ci­ta­dos e inde­pen­dien­tes. La nueva ley, en fin, les dio mayo­res garan­tías… Aparte, la Corte Suprema de la demo­cra­cia dijo que esa reforma era constitucional.

— Ah, no lo había­mos visto así. Enton­ces, si la reforma de Alfon­sín fue cons­ti­tu­cio­nal, ¿por qué se decla­ra­ron inexis­ten­tes o incons­ti­tu­cio­na­les las leyes de Punto Final y Obe­dien­cia debida, que tam­bién son de aque­lla época y que fue­ron apli­ca­das muchas veces por la Corte Suprema de la democracia?

— Es que, como ya se les explicó hasta el can­san­cio, se tra­taba de leyes que ser­vían para la impu­ni­dad de deli­tos que lesio­nan garan­tías con­te­ni­das en los Tra­ta­dos Inter­na­cio­na­les que fue­ron incor­po­ra­dos a la Cons­ti­tu­ción en 1994.

— Bien, enton­ces invo­ca­mos el prin­ci­pio de irre­tro­ac­ti­vi­dad de la ley penal más grave, o de retro­ac­ti­vi­dad de la ley penal más benigna, que es un prin­ci­pio fun­da­men­tal del dere­cho penal libe­ral, y que impide que se nos juz­gue en base a leyes dic­ta­das con pos­te­rio­ri­dad al hecho.

— Ese prin­ci­pio no rige en casos de deli­tos de lesa huma­ni­dad, como los que uste­des come­tie­ron… ya que, al ser impres­crip­ti­bles, los van atra­pando todas las leyes que se vayan dic­tando a lo largo de la his­to­ria de la huma­ni­dad …

— Enten­dido, enton­ces, per­mí­ta­se­nos ampa­rar­nos en el prin­ci­pio de lega­li­dad, con­te­nido en el sis­tema del “tipo penal” (todo lo que no está prohi­bido, está per­mi­tido), pues el delito de “lesa huma­ni­dad” no está tipi­fi­cado en nues­tro Código Penal, ni en nues­tra Cons­ti­tu­ción Nacional…

— Bien, eso es cierto… Pero no se impa­cien­ten, ya lo estará algún día. Por ahora, si bien no ha sido des­crito con el rigor for­mal que exige la ley penal en mate­ria de “tipi­ci­dad”, hay un par de des­crip­cio­nes en el pla­neta, una de las cua­les obra en la Con­ven­ción de Roma, creo… Y así, podría seguir hasta el infinito.

Pre­gunto: ¿no habrá lle­gado la hora de mor­derle los testículos al león?

Un fuerte abrazo para todos, y espe­cial­mente un orgu­lloso saludo mili­tar a nues­tros pri­sio­ne­ros de guerra”.

2 Comments on "El rescate de un documento que denuncia las graves irregularidades en los juicios contra los militares"

  1. Beatriz Mancuerti | 29 noviembre, 2018 at 10:27 am |

    Quienes tenemos algún familiar militar o conocemos el caso por alguna otra cercanía sabemos que todo lo que dice este señor es verdad y vergonzoso porque como ya es un lugar común está claro que si la argentina no hubiera reaccionado hoy estaríamos como Cuba o Venezuela. Hay una deuda enorme con quienes defendieron al pais y la vida de sus ciudadanos y encima los están castigando. Hay que preguntarse quién o quiénes están detrás de todo esta injusticia y actuar en consecuencia

  2. Algún día todos los promotores de esta venganza que atenta contra la patria tendrán que dar sus explicaciones y reconocer públicamente que fueron quienes impulsaron la guerra poniendo en peligro a miles de argentinos y exponiendo al país a que el mismo perdiera su status jurídico, como nación al quererla dividir. Esa actitud antipatriótica está sobradamente documentada y muchos de sus impulsores viven todavía y están usufructuando importantes cargos en el estado que pagan el resto de los argentinos. ¿Hasta cuándo?

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