Descripción clarificadora acerca de las revoluciones sociales y sus consecuencias, las que fueron totalmente previsibles

Se trata de un trabajo escrito en España, y Baltazar Garzón, echado de ese país como juez, trabajó en la Argentina para seguir difundiendo la mentira de la revolución marxista

Conceptos expuestos recientemente por un Periodista español para un Medio católico de su país. El caso de la Argentina

 

No es corriente este tipo de transcripciones en ENFOQUES POSITIVOS, pero se trata de fenómenos sociales a nivel mundial, muy bien descriptos recientemente por un colega español, quien además también acierta en las calificaciones sobre los mismos.

Se trata del medio digital ACTUALL, y el autor del artículo, del que sólo se presenta en el Portal una transcripción parcial, es ALFONSO BASALLO. He aquí lo que dice:

“Todas las revoluciones prometen el paraíso en la tierra y la liberación de las cadenas…. Y todas, sin excepción, acaban en un baño de sangre. La francesa, la bolchevique -de la que se cumplen ahora 100 años-, la mexicana…

No fue una excepción la revolución sexual de los años 60. Y eso que, de entrada, parecía una revolución amable -haz el amor y no la guerra-. Flores, hippies, música, besitos… No se veían trenes blindados como en 1917, ni guillotinas como en 1789, sino amor, mucho amor.

Y en lugar de la toma de la Bastilla, lo que hubo fue la toma de la pastilla… que, por primera vez en la Historia, permitía separar placer de procreación y dejar a los Romeos y Julietas de la época de los Beatles expresar espontáneamente el amor sin la espada de Damocles de sus consecuencias.

Pero la bomba de relojería que activó la píldora anticonceptiva le ha estallado a Occidente medio siglo más tarde. Porque ha destruido el significado nupcial y el significado procreativo del cuerpo humano (para eso fue expresamente diseñado: “Creced y multiplicaos…”), ha roto hogares, ha enfrentado a hombres contra mujeres en la guerra de sexos, ha convertido el placer en un ídolo de barro al que se supedita todo lo demás, y ha sembrado Occidente de “singles” sin vínculos y sin familia, perpetuos adolescentes incapaces de asumir responsabilidades; y por lo tanto, fácilmente manipulables por los Gobiernos.

Y, como todas las revoluciones, ha acabado en sangre. Las antiguas decapitaban reyes o fusilaban zares, la revolución sexual de los años 60, acaban con bebés en el vientre materno.

Y como todas las revoluciones, lo que ha traído la de los años 60 no ha sido el paraíso en la tierra sino una dictadura. La dictadura de la cultura de la muerte y de la ideología de género, que destruye el último reducto de libertad auténtica: la familia.

Desolador panorama… si no fuera porque en la vieja Europa hay sectores de la sociedad que siguen creyendo en la familia, célula originaria de la libertad -como decía Benedicto XVI-; naciones que luchan por la dignidad humana acaso por haber sufrido en sus carnes botas totalitarias -Polonia, Hungría, Croacia, Eslovenia-  o que no renuncian a la Resistencia frente a invasores más sutiles pero no menos peligrosos que los nazis -como la Francia de la Manif pour Tous-; y minorías creativas que, como los irreductibles galos de Astérix, se niegan a rendirse …”.

A medida que se va leyendo el trabajo aquí expuesto, a un argentino le será difícil no comparar los hechos relatados, con lo ocurrido en los años setenta con los ataques terroristas realizados contra la Argentina y otros países de la región, a partir de los planes organizados desde Rusia, y sus satélites Cuba y Nicaragua. Las consecuencias de esa “revolución“, la que en nuestro país fue ejecutada por “jóvenes idealistas”, según la dulce denominación que se han autoimpuesto sus protagonistas, todos marxistas, además de homicidas, no podrían haber sido peores. Extrañamente, el autor del trabajo no la menciona, pero fue una propuesta revolucionara, desde el punto de vista de lo que le hicieron creer a sus protagonistas …

 

FUENTE: ENFOQUES POSITIVOS