CORTITAS: Los “gordos” todavía vigentes – La ciudad en semi-penumbras

Pablo Moyano. Los de atrás son colegas Periodistas, los guardaespaldas están escondidos …

Como siempre en esta columna, temas de gran interés, aunque no aparezcan en los demás Medios

Y en la Edición de hoy se rememora, para que el lector no deje de tenerlo presente, un tema que, vinculado con la adiposidad, tuvo a los argentinos muy preocupados en las últimas cinco o seis décadas. También se considera aquí el  peligro que genera una ciudad poco iluminada, dispuesta así, se supone, con la intención de ahorrar en iluminación, mientras el Gobierno municipal derrocha dinero en cuestiones absolutamente innecesarias.

 

Los “gordos” todavía vigentes

Se trata de la presencia de personas obesas (“gordos”) dispuestas en los cargos sindicales más importantes, algo notorio desde hace muchos años en la Argentina, y que por esa larga permanencia en el poder gremial, acompañaron a una significativa cantidad de Gobiernos que se reunieron en el país en la segunda mitad del Siglo pasado, y lo que va del presente. Su origen se pierde en el tiempo. Con PERÓN hubo más delgados, pero en el momento en que éste les enseñó cómo conseguir mayor poder y más dinero, pasando a tener una mejor vida, engordaron.

Los hubo y los hay otros, “gorditos” ahora estos, que se desenvuelven en la Política en general (no debe olvidarse que lo del sindicalismo es sólo una versión de la Política). En todo caso todos los obesos del poder, han de lograr el estado físico señalado, gracias a la acomodada vida que consiguen, detentando cargos que les permiten no vivir con angustias económicas ni compartir los problemas de la gente común, esa que ha optado por vivir decentemente y trabajar. Ellos, los “gordos” y “gorditos”, cuentan con vehículos de traslado muy costosos, siempre de la más alta gama, con choferes y con custodias, y con la cantidad de asistentes que requieran sus “mandados”, dicho esto, a todo nivel, como se deberá entender.

A partir de campañas que desprestigiaron a la obesidad, y a que la “concupiscencia” también tiene mala prensa, justificada plenamente en estos casos, el de los actuales obesos y obesitos, ellos pasaron a cuidarse un poco más para tener mejor figura. Pero no se privan de seguir dándose todos los gustos a expensas de sus gobernados, es decir, los asalariados, y utilizando siempre, ya que es una cultura del sector, los métodos más antidemocráticos conocidos, para ejercer su poder desde el “sillón” donde asientan su pesado cuerpo para vivir con la mayor tranquilidad.

Los “gorditos” de hoy, no menos peligrosos y dañinos que los tradicionales “gordos”, que todavía actúan amedrentando a la población, complicándoles la vida a la gente normal, y tapando sus ilícitos -por los cuales están siempre a punto de caer en la cárcel pero hasta ahora siempre la han eludido, salvo muy escasas excepciones, – con maniobras distractivas en sus reclamos, concentraciones, cortes de calles, etcétera. Estos hoy son: El delegado gremial de la Línea de subterráneos C, NÉSTOR SEGOVIA, el de la Docencia, ROBERTO BARADEL, PABLO MOYANO, fiel hijo de su padre, HUGO YASKY (no tan “gordito este, pero su zona ventral crece año a año y mantiene las mismas posturas de sus peores pares), y el ahora famoso “Poyo” SOBRERO, visible delincuente a partir de sus recientes y anteriores manifestaciones públicas, hechas, claro está, con su cuidada y blonda pintada cabellera. Los datos expuestos lo han sido sólo por nombrar a los principales, los que movilizan muchas personas realmente sometidas a sus caprichos. Hay otro importante listado que se haría inacabable, a la hora de ir buscando a los asistentes más eficientes para las principales figuras.

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La ciudad en semi-penumbras

Pobremente iluminada Buenos Aires. Si para el Gobierno de la Ciudad esa es la manera de ahorrar dinero, se equivoca, exponiendo a mayor inseguridad a sus habitantes y a la posibilidad además, de provocar lamentables hechos de tránsito, en especial porque se está generalizando la costumbre de circular con insuficiente luz propia, y en casos hasta directamente sin las reglamentarias mínimas.

HORACIO RODRÍGUEZ LARRETA podría mejor ahorrar en la eliminación de organismos municipales absolutamente inútiles, la mayoría creada por la gestión de Gobierno que en ese Distrito desarrolló MAURICIO MACRI, así como también el propio RODRÍGUEZ LARRETA. Y abandonar otros servicios que ante una crítica situación económica, resulta descabellado aplicar, por una cuestión de elemental criterio de prioridad. También el Gobierno de la Ciudad debería ahorrar eliminando las asistencias a determinados grupos de izquierda los que además reciben otras tantas ayudas, como pago por las extorsiones que implementan también a nivel nacional y provincial.

Un buen ejercicio sugerido para el ciudadano porteño, sería el de caminar un poco la ciudad como para ir registrando los organismos de nombres extraños y sin utilidad conocida, que se han establecido en sectores muy céntricos y costosos de la ciudad.

Ni hablar de la planta de personal permanente o provisoria, también muy costosa, que esas instituciones necesitan para funcionar.

Otro escandaloso gasto inútil, es el de las reparaciones en el sector público o modificaciones de calles y avenidas. En algunos casos su obra eficientemente realizada podría cumplir con algún servicio, pero todo lo que realiza esta gestión es evidente que no es controlado debidamente por los expertos que correspondan, pues al muy poco tiempo comienzan las roturas y levantamiento de baldosas o baldosones. Algo insólito lo poco que se extiende la vida útil de trabajos muy costosos no para el bolsillo de RODRÍGUEZ LARRETA sino para el de toda la población capitalina.