“Colombia y el tsunami revolucionario”. Un trabajo de MARÍA LILIA GENTA, especial para ENFOQUES POSITIVOS

María Lilia Genta

Colombia también expuesta, como otros países vecinos, a recibir ataques especialmente armados por los enemigos de la paz y la libertad

La autora del siguiente trabajo, MARÍA LILIA GENTA, es Docente y Catequista. Ejerció la docencia en Buenos Aires y en otros lugares del interior de la Argentina. Realizó estudios de Filosofía Política. Es Analista en temas de política nacional e internacional. Colabora habitualmente en diversos Medios del país y del extranjero.

Así se expresa la autora de “Colombia y el tsunami revolucionario”:

“Los sucesos del 21 de Noviembre en Colombia se inscriben dentro de las oleadas de “multitudes revolucionarias” que azotan las calles de Hispanoamérica. Los comentaristas colombianos (de buena línea) que he tenido ocasión de escuchar en estos días, circunscriben, a mi parecer, la influencia extranjera a Venezuela (¡vaya si esto se entiende!) y Cuba. Pero la cuestión es más compleja y conviene detenerse en su análisis.

El fenómeno de la violencia actual se origina en ese fraude de “paz” concertada por Santos, Premio Nobel… ¿de la traición o de la estupidez? , y los jefes de las FARC, bendecidas ambas partes por Castro y Francisco, Papa. A pesar del “no” rotundo del plebiscito, se siguió adelante y ahora un antiguo jefe guerrillero es Senador mientras el M19 y las FARC siguen accionando. La FECODE (Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación) que viene a ser como la CTERA en Argentina, mentaliza a estudiantes y docentes, coordinada por el M19. Las FARC operan sobre los sindicatos a través del Polo Democrático Alternativo, Partido Verde y Colombia Infrahumana. Todos estos grupos de izquierda están coordinados y articulados y actúan en consecuencia. El narcotráfico da su apoyo económico inagotable.

Por supuesto, aparte de estas movilizaciones urbanas hay que contabilizar la actuación guerrillera de formaciones militares de las FARC y el M 19 (que siguen activas y no se han desarmado) en toda Colombia. El M19, se sabe, se entrena en Venezuela y sus “efectivos” van y vienen por la frontera.

Desde luego que hay motivos concretos para protestar: la economía no funciona e Iván Duque ha perdido casi por completo su imagen positiva con la que subió al poder. Me parece que Uribe, que fue un gran gobernante, con el poder judicial en contra -actualmente procesado, pendiente de la sentencia del Tribunal Supremo, por los llamados “falsos positivos”, una especie de versión colombiana de nuestros “desaparecidos”- eligió mal a su delfín que no ha estado a la altura de las expectativas puestas en él.

En la contienda electoral de 2018, Duque se impuso por sobre el pre candidato Alejandro Ordoñez, del Movimiento “La Patria de pie”, un político e intelectual católico ubicado en la que ahora llaman “extrema derecha”, en realidad un firme defensor del orden natural y de la familia; quizás Ordoñez hubiese sido un gobernante fuerte aunque políticamente incorrecto. Y esto lo digo porque es evidente la debilidad del actual Presidente colombiano: la Policía y las Fuerzas Armadas están “reprimidas” de reprimir en serio; quizás éstas quieran poner condiciones, como lo han hecho en Chile, para actuar eficazmente. Ya se sabe que los organismos de Derechos Humanos son hemipléjicos. Nacieron hemipléjicos. Por eso, los gobiernos de izquierda pueden asesinar, masacrar usando sus propias fuerzas militares y paramilitares y los Derechos Humanos no miran, ni ven; en cambio, son implacables con las Fuerzas del orden, llámense Carabineros, Policías, Militares, enviadas por los gobiernos de “derechas” a impedir la destrucción de ciudades que arden durante semanas y aún meses ante la indiferencia de aquellos celosos custodios de los derechos de los delincuentes y sediciosos.

Es comprensible que los colombianos sientan como nadie la intromisión de Venezuela (la tienen muy cerca) y eso, quizás, les desdibuje un tanto la situación general de violencia de las “multitudes” que comparten con otros países, esto es, la nueva Guerra Revolucionaria puesta en marcha por el Foro de San Pablo para toda Hispanoamérica. Guerra ésta inspirada, en parte, en las ideas del filósofo italiano Antonio Negri, el ideólogo y mentor de la llamada “multitud” como contrapoder y nuevo sujeto revolucionario. En este panorama regional, Brasil por ahora parece estar a salvo porque tiene un gobierno fuerte. El resto de nuestras naciones está a merced de esta nueva agresión.

Creo que el 21 de Noviembre colombiano forma parte de este tsunami que con la voz de Maduro o Diosdado Cabello y el comando del Foro de San Pablo azota a todas nuestras naciones”.

3 Comments on "“Colombia y el tsunami revolucionario”. Un trabajo de MARÍA LILIA GENTA, especial para ENFOQUES POSITIVOS"

  1. Todos los políticos parecen buenos hasta que se los pone a prueba. Ahí está el caso de Piñera y tal vez en muy poco tiempo más quedará en evidencia el de Colombia. No sólo hace falta ser honesto y centrado para defender los valores que requiere una nación sino tener el valor de defender los ideales patrióticos y los de la libertad

  2. Los venezolanos chavistas están complicando mucho la vida de los colombianos que buscan la paz. Esto se debe a que como pasó en la Argentina entre Macri y los K, el presidente argentino les tuvo miedo a los K y hasta terminó dándoles más poder que el que ya tenían. Observemos hoy cómo están desafiantes y amenazan con llevarse nuevamente al país por delante

  3. Los izquierdistas, ladrones y comunistas, no se conformarán sólo con la argentina y venezuela para quedarse en la región sino que chile y colombia les serán apetecibles. Es para estar preparados y esperar los propios errores de estos desgraciados. La historia los absolverá? Yo creo que terminarán muy mal, cada uno de ellos

Leave a comment

Your email address will not be published.


*


ocho + 11 =